Fernando Márquez
“El Zurdo” - 1

Por Dildo de Congost

Para quien todavía no lo sepa, el Zurdo es uno de los personajes más importantes de nuestra (recontra)cultura. En los 70 creó el fanzine seminal "La liviandad del imperdible" y Kaka de Luxe, primer grupo de punk español "como Dios manda", en el que una jovencísma Alaska tocaba la guitarra-flecha. En los 80 publicó un montón de libros de culto (entre los que destaca "Todos los chicos y chicas"), formó grupos como La Mode o Pop Decó y grabó su obra maestra: el maxi-single de Kiki D'Akí. En los 90 siguió escribiendo y cantando, y dirigió la revista de pensamiento alternativo "El corazón del bosque". Al mismo tiempo, colaboró con partidos y movimientos que el creyó antisistema, dinamitó tertulias televisivas con su inquietante presencia e intervino en diversos programas de radio. En la actualidad, dejando por imposible la política, se ocupa de su visionaria página web y está a punto de editar dos nuevos CDs, uno en solitario y otro junto al artista marciano Parade. Lean la siguiente entrevista y tal vez (des)aprendan algo sobre el sexo de los ángeles caídos.

-¿Cuál ha sido tu experiencia sexual más fuerte?
–El mejor amante que he tenido ha sido yo mismo. En cuanto a otras personas, salvo excepciones, ha sido todo bastante terrible. Y a pesar de ello no me he convertido en Lovecraft. Sigo siendo una persona bastante sexual, lo que pasa es que no encuentro mi pareja. Es que yo soy incapaz de abordar a nadie. Y la gente que me aborda me da grima.

-¿Y cuál es para tí el momento cumbre de un polvo?
-Para mí es el desayuno, aunque parezca absurdo. Para mí una relación tiene que basarse en la expectativa de permanencia. Yo jamás podría hacerlo con alguien y luego salir corriendo. Para eso me lo hago solito. Para mí el sexo es afecto y no gimnasia. Tiene que ir unido a compañerismo, a una relación que trasciende lo físico. A mí cuando me gusta una persona no sólo me gusta estar con esa persona, sino que me gustaría ser esa persona. Es una mezcla de envidia y deseo.

-A menudo te defines como una persona pansexual...
-Yo siempre digo que soy lesbiano... A mí me gusta la mujer desde mi lado femenino, entonces es algo casi narcisista. A un hombre le puede gustar una mujer por lo que tiene de masculina. Lo del género masculino y femenino tiene sentido en abstracto, pero que la gente tenga pilila o no es una chorrada.

-¿Cuál es tu fantasía sexual más obsesiva?
-Yo cuando vi la película aquella de "Doctor Jeckyll y Miss Hyde" me encantaba eso del tío que se toma un vasito y se convierte en una mujer mucho más desinhibida que él como hombre... Yo quería ser esa señora, para recrearme en mi misma y romper con todo. Me encanta la frase que dice Steve Martín en "LA Story": "si fuese mujer me pasaría el día sobándome las tetas". Para mí la fantasía total sería ser Orlando: despertar un día mujer y otro hombre. Y esto que digo es la antítesis del rollo transexual. Si yo hubiera sido mujer me habría ido mejor en la vida porque me hubiese gustado más a mí mismo.

-¿Por qué hoy la gente está tan obsesionada con si se folla o se deja de follar?
-Eso es propio de toda situación terminal. Hay que recordar la historia de Sodoma, la de Roma o la de la República de Weimar. Siempre el pendulazo va de Sodoma a Esparta y se repiten los mismos tics. Yo pienso que es un problema ya casi de ciclo biológico.

-Ahora se dice que desde el 11 de septiembre se folla mucho más, sobre todo en Estados Unidos...
-A mí eso me parece interesante. Recuerdo esa imagen de un libro de Phillip K. Dick, "Doctor Bloodmoney", donde hay una especie de explosión nuclear y de pronto todos se ponen a follar los unos con los otros sin conocerse. Eso es muy bonito. Eso es Eros y Thanatos. El instinto de supervivencia. Si se pone de moda ese sexo compulsivo en relación con la muerte, eso quizás permita a mucha gente que está bastante descerebrada recuperar el sexo como algo dramático, trágico... como una religión.

-Sin embargo las actuales religiones reprimen el sexo...
-Sí. Yo pienso que en las misas debería hacerse lo que se hacía antiguamente, es decir, follar en honor a Dios. Recordemos a las putas sagradas. Yo no voy a misa porque, obviamente, allí no se folla.

-Es curioso que, hoy en día, se haya materializado la antiutopía de "Un mundo feliz" y se controle a la gente mediante el placer y no mediante el dolor... ¿Qué papel crees que juega en este sentido el sexo?
-Desde el momento en que aparece el SIDA, que no aparece por casualidad sino que lo crea el sistema, se produce una integración, tanto a nivel de unos placeres teledirigidos como de domesticación los grupos de acción homosexual.

-Y ahora el homosexual es una cosa ridícula y absolutamente inofensiva...
-A mí los actuales gays (los más integrados, tampoco vamos a generalizar) me recuerdan mucho a aquella imagen de "Portero de noche" en la que se ve a un bailarín bailando ante jerarcas nazis. Entonces al final hay esa complacencia de estar junto al poder por amor al confort. Por comodidad.

-Cierto monje zen que ambos conocemos sostiene que ir de putas es más sano para el cuerpo y para el espíritu que matarse a pajas...
-Yo no estoy de acuerdo. En la única experiencia que he tenido, la puta era como un señor tras una ventanilla en un ministerio... con cara de mala leche y de "a ver si acabamos". Lo siento pero como no soy masoca no me va ese rollo. De ahí no me molesta el sexo, sino el dinero. Para mí no tendría que haber monjas, sino putas. O monjas putas. Utilizar putas para terapias sexuales. La prostituta debe estar para ayudar. En las obras de Mihura sale la puta como una figura protectora. Igual que se hablaba del cura o el psicoanalista, se hablaba de la puta. Pero me temo que hoy la puta es más bien una profesional del amor. Y yo creo que toda persona que alardea de profesional en el fondo es un criminal. Para mí, frente a la profesión está la vocación. Si alguien tiene vocación de puta o de puto, me parece de puta madre. Porque si tienes vocación, no haces tu trabajo a disgusto.

-Luego está el tema del dichoso y engorroso condón...
-Me molesta mucho el higienismo sexual. El sexo seguro es una contradicción, porque el sexo básicamente te mata. El sexo es una metáfora de la vida. La vida es desgaste y acercamiento a la muerte. El sexo es riesgo. ¿Qué es eso de "sexo seguro"? Tal vez una persona un poco ajena al sexo puede verlo como una cosa objetiva y dar consejos de salud sexual. Pero el sexo te tiene que llevar a la locura. Pilla lo que sea. Busca el riesgo. Dragó hablaba el otro día de sexo tántrico de una manera un tanto machista. Como si la mujer fuera un instrumento de gimnasio o un sparring. A mí eso no me va. Yo me anonado frente a la mujer (o al hombre, o a lo que tenga delante) y me sumerjo y dejo de ser. Jamás podría cosificar a la pareja. A mí hacer sexo para reafirmarse uno como quien hace músculos me parece aberrante.

-¿Y la pornografía?
-A mí sólo me excita una mujer haciéndoselo sola o dos mujeres o un niño o jovencito que me resulte atractivo. Pero un tío y una mujer, me parece una actividad tan mecánica como los inventos del TBO. Yo veo páginas web americanas muy raras. Una tal www.sexysimple.com, que es muy naïf, como de jugar a los médicos. Y otra que se llama InicuityIncorporated, y es de una lesbiana con bastante personalidad. A mí lo que me molesta es el sexo patatero, porque, más que excitarme, me inhibe.

-Pero tú tienes una relación muy sexual con Internet.
-Sí, pero eso forma parte del autoerotismo. Además, como para mí la mitomanía y el sexo van muy unidos, pues internet es el gran palacio
para eso... Tengo relaciones prácticamente carnales con mis ídolas. En eso soy muy becqueriano. Para mí la mujer cuanto más imposible sea más me atrae.

-¿Eso no tendrá algo que ver con la frase de Groucho "nunca pertenecería a un club que me aceptara como socio"?
-No, no. Yo valoro el sexo de tal manera que me molesta la gente que va por ahí tirándolo como una cosa banal. Para mí las drogas y el sexo tienen sentido como experiencias trascendentes... La gente que va follando mucho por ahí es gente que desperdicia el sexo. El autoerotismo y ciertas drogas son puertas a la fantasía. Normalmente, la persona que se masturba suele tener mucha imaginación. El autoerotismo es la búsqueda, gracias a él te puedes convertir en una enciclopedia de cine o de lo que sea.

-Salvo que te masturbes en plan mecánico, como los monos del zoológico...
-No. Yo como soy muy zoófilo respeto mucho a los monos y creo que tienen más fantasía que todos nosotros.

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