Para quien
todavía no lo sepa, el Zurdo es uno
de los personajes más importantes de
nuestra (recontra)cultura. En los 70 creó
el fanzine seminal "La liviandad del
imperdible" y Kaka de Luxe, primer grupo
de punk español "como Dios manda",
en el que una jovencísma Alaska tocaba
la guitarra-flecha. En los 80 publicó
un montón de libros de culto (entre
los que destaca "Todos los chicos y chicas"),
formó grupos como La Mode o Pop Decó
y grabó su obra maestra: el maxi-single
de Kiki D'Akí. En los 90 siguió
escribiendo y cantando, y dirigió la
revista de pensamiento alternativo "El
corazón del bosque". Al mismo
tiempo, colaboró con partidos y movimientos
que el creyó antisistema, dinamitó
tertulias televisivas con su inquietante presencia
e intervino en diversos programas de radio.
En la actualidad, dejando por imposible la
política, se ocupa de su visionaria
página web y está a punto de
editar dos nuevos CDs, uno en solitario y
otro junto al artista marciano Parade. Lean
la siguiente entrevista y tal vez (des)aprendan
algo sobre el sexo de los ángeles caídos.

-¿Cuál
ha sido tu experiencia sexual más fuerte?
El mejor amante que he tenido ha sido
yo mismo. En cuanto a otras personas, salvo
excepciones, ha sido todo bastante terrible.
Y a pesar de ello no me he convertido en Lovecraft.
Sigo siendo una persona bastante sexual, lo
que pasa es que no encuentro mi pareja. Es
que yo soy incapaz de abordar a nadie. Y la
gente que me aborda me da grima.
-¿Y
cuál es para tí el momento cumbre
de un polvo?
-Para mí es el desayuno, aunque parezca
absurdo. Para mí una relación
tiene que basarse en la expectativa de permanencia.
Yo jamás podría hacerlo con
alguien y luego salir corriendo. Para eso
me lo hago solito. Para mí el sexo
es afecto y no gimnasia. Tiene que ir unido
a compañerismo, a una relación
que trasciende lo físico. A mí
cuando me gusta una persona no sólo
me gusta estar con esa persona, sino que me
gustaría ser esa persona. Es una mezcla
de envidia y deseo.
-A
menudo te defines como una persona pansexual...
-Yo siempre digo que soy lesbiano... A mí
me gusta la mujer desde mi lado femenino,
entonces es algo casi narcisista. A un hombre
le puede gustar una mujer por lo que tiene
de masculina. Lo del género masculino
y femenino tiene sentido en abstracto, pero
que la gente tenga pilila o no es una chorrada.

-¿Cuál
es tu fantasía sexual más obsesiva?
-Yo cuando vi la película aquella de
"Doctor Jeckyll y Miss Hyde" me
encantaba eso del tío que se toma un
vasito y se convierte en una mujer mucho más
desinhibida que él como hombre... Yo
quería ser esa señora, para
recrearme en mi misma y romper con todo. Me
encanta la frase que dice Steve Martín
en "LA Story": "si fuese
mujer me pasaría el día sobándome
las tetas". Para mí la fantasía
total sería ser Orlando: despertar
un día mujer y otro hombre. Y esto
que digo es la antítesis del rollo
transexual. Si yo hubiera sido mujer me habría
ido mejor en la vida porque me hubiese gustado
más a mí mismo.
-¿Por
qué hoy la gente está tan obsesionada
con si se folla o se deja de follar?
-Eso es propio de toda situación terminal.
Hay que recordar la historia de Sodoma, la
de Roma o la de la República de Weimar.
Siempre el pendulazo va de Sodoma a Esparta
y se repiten los mismos tics. Yo pienso que
es un problema ya casi de ciclo biológico.
-Ahora
se dice que desde el 11 de septiembre se folla
mucho más, sobre todo en Estados Unidos...
-A mí eso me parece interesante. Recuerdo
esa imagen de un libro de Phillip K. Dick,
"Doctor Bloodmoney", donde hay una
especie de explosión nuclear y de pronto
todos se ponen a follar los unos con los otros
sin conocerse. Eso es muy bonito. Eso es Eros
y Thanatos. El instinto de supervivencia.
Si se pone de moda ese sexo compulsivo en
relación con la muerte, eso quizás
permita a mucha gente que está bastante
descerebrada recuperar el sexo como algo dramático,
trágico... como una religión.
-Sin
embargo las actuales religiones reprimen el
sexo...
-Sí. Yo pienso que en las misas debería
hacerse lo que se hacía antiguamente,
es decir, follar en honor a Dios. Recordemos
a las putas sagradas. Yo no voy a misa porque,
obviamente, allí no se folla.

-Es
curioso que, hoy en día, se haya materializado
la antiutopía de "Un mundo
feliz" y se controle a la gente mediante
el placer y no mediante el dolor...
¿Qué papel crees que juega en
este sentido el sexo?
-Desde el momento en que aparece el SIDA,
que no aparece por casualidad sino que lo
crea el sistema, se produce una integración,
tanto a nivel de unos placeres teledirigidos
como de domesticación los grupos de
acción homosexual.
-Y
ahora el homosexual es una cosa ridícula
y absolutamente inofensiva...
-A mí los actuales gays (los más
integrados, tampoco vamos a generalizar) me
recuerdan mucho a aquella imagen de "Portero
de noche" en la que se ve a un bailarín
bailando ante jerarcas nazis. Entonces al
final hay esa complacencia de estar junto
al poder por amor al confort. Por comodidad.
-Cierto
monje zen que ambos conocemos sostiene que
ir de putas es más sano para el cuerpo
y para el espíritu que matarse a pajas...
-Yo no estoy de acuerdo. En la única
experiencia que he tenido, la puta era como
un señor tras una ventanilla en un
ministerio... con cara de mala leche y de
"a ver si acabamos". Lo siento pero
como no soy masoca no me va ese rollo. De
ahí no me molesta el sexo, sino el
dinero. Para mí no tendría que
haber monjas, sino putas. O monjas putas.
Utilizar putas para terapias sexuales. La
prostituta debe estar para ayudar. En las
obras de Mihura sale la puta como una figura
protectora. Igual que se hablaba del cura
o el psicoanalista, se hablaba de la puta.
Pero me temo que hoy la puta es más
bien una profesional del amor. Y yo creo que
toda persona que alardea de profesional en
el fondo es un criminal. Para mí, frente
a la profesión está la vocación.
Si alguien tiene vocación de puta o
de puto, me parece de puta madre. Porque si
tienes vocación, no haces tu trabajo
a disgusto.
-Luego
está el tema del dichoso y engorroso
condón...
-Me molesta mucho el higienismo sexual. El
sexo seguro es una contradicción, porque
el sexo básicamente te mata. El sexo
es una metáfora de la vida. La vida
es desgaste y acercamiento a la muerte. El
sexo es riesgo. ¿Qué es eso
de "sexo seguro"? Tal vez una persona
un poco ajena al sexo puede verlo como una
cosa objetiva y dar consejos de salud sexual.
Pero el sexo te tiene que llevar a la locura.
Pilla lo que sea. Busca el riesgo. Dragó
hablaba el otro día de sexo tántrico
de una manera un tanto machista. Como si la
mujer fuera un instrumento de gimnasio o un
sparring. A mí eso no me va. Yo me
anonado frente a la mujer (o al hombre, o
a lo que tenga delante) y me sumerjo y dejo
de ser. Jamás podría cosificar
a la pareja. A mí hacer sexo para reafirmarse
uno como quien hace músculos me parece
aberrante.
-¿Y
la pornografía?
-A mí sólo me excita una mujer
haciéndoselo sola o dos mujeres o un
niño o jovencito que me resulte atractivo.
Pero un tío y una mujer, me parece
una actividad tan mecánica como los
inventos del TBO. Yo veo páginas web
americanas muy raras. Una tal www.sexysimple.com,
que es muy naïf, como de jugar a los
médicos. Y otra que se llama InicuityIncorporated,
y es de una lesbiana con bastante personalidad.
A mí lo que me molesta es el sexo patatero,
porque, más que excitarme, me inhibe.
-Pero
tú tienes una relación muy sexual
con Internet.
-Sí, pero eso forma parte del autoerotismo.
Además, como para mí la mitomanía
y el sexo van muy unidos, pues internet es
el gran palacio
para eso... Tengo relaciones prácticamente
carnales con mis ídolas. En eso soy
muy becqueriano. Para mí la mujer cuanto
más imposible sea más me atrae.
-¿Eso
no tendrá algo que ver con la frase
de Groucho "nunca pertenecería
a un club que me aceptara como socio"?
-No, no. Yo valoro el sexo de tal manera que
me molesta la gente que va por ahí
tirándolo como una cosa banal. Para
mí las drogas y el sexo tienen sentido
como experiencias trascendentes... La gente
que va follando mucho por ahí es gente
que desperdicia el sexo. El autoerotismo y
ciertas drogas son puertas a la fantasía.
Normalmente, la persona que se masturba suele
tener mucha imaginación. El autoerotismo
es la búsqueda, gracias a él
te puedes convertir en una enciclopedia de
cine o de lo que sea.
-Salvo
que te masturbes en plan mecánico,
como los monos del zoológico...
-No. Yo como soy muy zoófilo respeto
mucho a los monos y creo que tienen más
fantasía que todos nosotros.