Especial cristiano
Para celebrar la Semana Santa, la música cristiana más bizarra
Todo el universo cristiano celebra estos días la Semana Santa. Las procesiones no paran de pasar por las calles de nuestras ciudades y en la tele no paran de echar películas religiosas o de romanos. Vuestra web preferida no quiere ser menos y también quiere celebrar estas fiestas de la mejor forma que sabe hacerlo, con un especial de cassettes de gasolinera con la música cristiana más bizarra:
Empezamos con este sermón grabado del Dr. Jack Van Impe, responsable de otras joyas discográficas apocalípticas que irán pasando próximamente por esta sección. El doctorcito estaba convencido de que el fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina y de que la crucifixión era la mayor historia de amor. Pues no sé, a mí se me ocurren cienes de historias románticas mejores que clavarte en una cruz.
Afortunadamente había predicadores cristianos mucho más molones que el anterior doctor. Ése era el caso de Carl el Predicador, un evangelizador afroamericano setentero con su impecable traje blanco y su cuidado pelo a lo afro. Es que es verle y te lo imaginas mucho más fácilmente bailando con los Boney-M que echando un sermón desde el púlpito.
Seguimos con los predicadores que molan. Y este mola porque tal y como dice "luchó con Dios". Y es que el hombre antes era uno de esos luchadores que coreografiaban peleas a lo Pressing Catch. Y de la noche a la mañana el que era conocido como Hombre Naturaleza vio la luz y empezó a dedicarse a evangelizar el mundo libre.
Pero no todo iban a ser predicadores. La música cristiana también mola. Y más cuando es música cristiana para hacer gimnasia. No sé muy bien en qué consistirá esto, tal vez sea que hay alguna monjita recitando versículos a ritmo de aerobic o que sale una voz de fondo recordando periódicamente al ama de casa cristiana que no adopte determinadas posturas lujuriosas al hacer sus ejercicios. De todas formas seguro que es divertido escucharlo.
El que seguró que hacía gimnasia escuchando música santa era Lowell Mason, popularmente conocido como el "Enano Cantarín" (hay que tener cojones para ponerle ese nombre artístico). Además de buen cristiano era un gran patriota, y yo apostaría a que también pertenecía a la Asociación Nacional del Rifle. Lo que molaría el Gobierno ultracristiano de Bush con un personaje como éste de ministro...
Las minorías étnicas también se dedicaban al noble arte del proselitismo. Esta pareja de enamorados hawaianos, sin ir más lejos, dedicaban sus tropicales canciones a Dios. Poco puedo comentar de esta portada porque sinceramente no tengo palabras para definir esos rostros, esos peinados imposibles y ese vestuario indescriptible.
Y acabamos como a nosotros nos gusta, con un poco de cachondeíto y con un ventrílocuo. Óscar Zamora no era un ventrílocuo al uso como José Luis Moreno o Mary Carmen que tienen varios muñecos. Él sólo tenía un muñeco, Don Chema, pero ese muñeco hacía de varios personajes. En este disco, por ejemplo, Don Chema hacía de padrecito cachondo, de los que más que preocuparse por decir misa se preocupan por las minifaldas de las parroquianas.
Se acabó por hoy pero seguro que hay muchas más portadas esperando que las rescatemos del olvido. Si tienes algún disco o cassette friki en casa escanéalo y mándamelo a
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