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Pongame 250 gramos de lomo, ¡pero finitos!
Un día vinieron a visitarle unos embajadores del Gran turco y en cuanto hubieron penetrado en su morada, se inclinaron ante él pero sin descubrirse. Drácula les preguntó entonces:

Menuda clavada neng, a este chiringuito no volvemos.

¡Estas sí que la chupan!

¡Así da gusto ir al Rocío!

Ejare, epeich, e gramenauerrrrl...
Bueno, es tarde y quiero dormir, os dejo. He oído algo escaleras abajo y la puerta debería estar cerradaaaaaarghhh!
Muchos autores sensacionalistas se empeñan en demostrar que la creencia en los vampiros continúa extendida en tierras transilvanas. En cambio, si hoy en Rumanía se pregunta por Drácula, para todos es un héroe nacional como nuestro Cid Campeador, y la leyenda del vampiro a muchos les suena a insulto, y otros les hace reír.
Fue en esta persona quien Bram Stoker se basó para contar su famosa historia "Drácula". La única auténtica invención de Stoker fue relacionar al Drácula histórico con el auténtico folklore rumano. La obra de este irlandés no se publicó en Rumanía hasta 1990. Estuvo prohibida durante la etapa comunista por considerarse que denigraba la figura de uno de sus personajes históricos más venerados.
Conclusiones o algo así.
Cualquiera se atrevía!!!
Tal era el terror a la justicia (bueno, por llamarlo de algún modo) del voivoda, que se dice que durante su reinado se vivió la época de mayor seguridad ciudadana de la historia de la región. Mandó fundir una jarra de oro y colocarla sin sujeción alguna en la fuente pública de Tirgoviste para uso de los caminantes. Nadie robó la jarra jamás.
Por lo tanto, también Vlad Tepes fue un innovador, un firme partidario del estado del bienestar, y un pirómano del carajo.
-Sabed que he actuado así, en primer lugar para que ya no sean una carga para los demás y para que nadie más sea ya pobre en mi país, y todos ricos. En segundo lugar, los he liberado para que ninguno de ellos sufra más en este mundo la pobreza o enfermedad alguna.
Tras ello, el mamón de Vlad, seguramente desternillándose por el camino, ordenó que cerraran la casa y que le prendieran fuego, y todos perecieron quemados. Mientras tanto, decía a sus ayudantes:
-¡Lo queremos, Señor!
Y todos los pobres ilusos aguardando una gran liberación y fortuna, como un triunfito delante del jurado, respondieron:
¿Queréis que actúe de modo que no tengáis ya más preocupaciones y que no carezcáis de nada en este mundo?
Vlad se frotó las manos y les dijo entonces:
-Señor, sólo Dios y tu grandeza lo saben. Actuad como Dios os dé a entender.
Y ellos en coro:
-¿Qué más necesitáis?
Drácula les visitó y les dijo:
Una vez hubieron comido, comenzaron a divertirse.
Mandó reunirlos en una gran casa construida a tal efecto y dio orden de que se les diese de comer y de beber a voluntad. Muy de buen rollo, sí, pero como siempre con Vlad, había gato encerrado.
Se reunió un gentío de pobres y de pedig? que aguardaba de él caridad. Pobres ilusos. Nadie les había dicho que los reyes Magos son los padres.
Un día, Drácula ordenó a aquellos de su país que estaban viejos y enfermos, que sufrían enfermedades o miseria, que se presentaran ante él.
Drácula crea las rave-party.
Drácula, por lo tanto, fue un verdadero impulsor del concepto de ?seguridad ciudadana. Pero si te pasabas de listo, te enclavaba tremendo palo por el culo.
-¡Vete en paz! Si no me hubieras devuelto esa moneda de oro suplementaria te habría mandado empalar en compañía del ladrón.
En ese momento trajeron al ladrón y el oro robado. Drácula habló al mercader.
-Señor, mi oro he recuperado, aunque hay una moneda que no me pertenece.
A la mañana siguiente el comerciante recibió con alegría el oro que creía perdido, pero tras contarlo dos veces, observó que había una moneda de más. Fue al palacio de Drácula y le dijo:
Y ordenó que metieran en el carro, durante la noche, oro de sus propias arcas, pero añadiendo una moneda.¡Que p?ín! Jo, Dracu. ¡Como eres!
-Puedes ir a tu casa en paz. Esta noche te será devuelto el oro.
Alguien le robó 160 ducados que llevaba en su carro, por lo que se dirigió ante Vlad para presentarle queja por el hurto de su oro. Drácula le atendió y en lugar de mandarlo a que le fuesen lubricando el ano. dijo:
Un día llegó a la ciudad de Drácula un comerciante húngaro. Según las órdenes del voivoda (cargo nobiliario) , dejó su carro en la calle, abandonando sus mercancías en el vehículo mientras pasaba la noche en una casa.
Drácula y el truco de la monedita
A esto se le llama tolerancia.
-Id y explicárselo a vuestro soberano, pues si él está acostumbrado a aceptar tal desverg?por vuestra parte, nosotros no lo estamos. Que no imponga sus costumbres a otros soberanos que nada quieres saber de ellas, que se las guarde para él.
Ni corto ni perezoso, el bueno de Vlad se dio un garbeo hacia los guardas y les ordenó de inmediato que se les clavara el turbante a la cabeza con la ayuda de un pequeño clavo de hierro. Luego les dejó libres y les dijo:
-Pues bien, voy a afianzaros en vuestras creencias. Esperadme.
Drácula miró a cámara, sonrió con sorna, se volvió hacia ellos y les dijo:
-Tal es la costumbre del soberano de nuestro país.
A lo que respondieron, chulos ellos:
-¿Por qué no os inclináis ante mí? Os halláis ante un gran soberano y lo ultrajáis actuando así.
No querido lector, en aquellos años no había ambientadores ni pinzas para la nariz. Como mucho te la cortaban, y no era plan tampoco.
?¡Ya está! -le gritó Drácula-. Ahora estás suspendido entre las brisas más frescas y limpias, y ya no tienes que soportar la pestilencia de estos cadáveres que se pudren aquí abajo.
Antes de que al noble quejita le diese tiempo a cagarse en los pantalones, Vlad mandó traer una estaca muy alta y ordenó que empalaran a su invitado en ella, con lo que el hombre clavado en la estaca quedó muy por encima de las otras víctimas.
-Muy bien -replicó Drácula-, voy a resolver tu problema.
Drácula se percató de esta imperdonable falta de educación y le preguntó por qué se tapaba la nariz, a lo que el noble respondió que porque no podía soportar la pestilencia de los cadáveres putrefactos. Cosa por otro lado, muy lógica. Ya que uno queda para almorzar, lo de los gusanos haciendo puenting en tu plato desde las estacas, como que no.
En una ocasión, un noble que estaba cenando con él entre sus víctimas empaladas no podía soportar el olor de los cuerpos en descomposición, y se tapó la nariz con la mano.
Drácula y la nouvelle cuisine.
Y es que Vlad Tepes, el Drácula histórico, tenía un humor negro de muy mala baba, vamos, que para atreverse a contarle un chiste al señorito uno los tenía que tener blindados, a no ser que quisiese acabar como un elemento decorativo en la llanura valaca..
Todos nos sabemos la historia, repetida mil veces en el cine, de Drácula, el noble transilvano que luchaba contra los turcos, el inventor de la brocheta. ¿Pero, es alguien consciente de la mala leche que tenía?
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