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Por Dildo de Congost
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“¡Estás hecho un Rockefeller!” El apellido de la familia de ricos más célebre del mundo se ha convertido, con el tiempo y una caña, en un sinónimo de “millonario”, “rico”, “acaudalado”, “creso”, “opulento” o “adinerado”. Y en verdad pocas sagas han amasado tantos billetes como esta. Vamos a repasar su historia, a ver si se nos pega algo y salimos por fin de pobres. Aunque, en realidad, el método Rockefeller para hacerse rico se puede explicar en una línea: basta con encontrar un nicho de mercado que no esté muy tocado, invertir unos ahorrillos en él y administrarlo bien, de generación en generación, de padres a hijos. Así de simple y así de complicado.

El fundador de la saga, o sea, el que se hizo rico, fue John D. Rockefeller (1839-1937), un tipo de Cleveland que de adolescente se ganaba la vida vendiendo medicinas en las ferias. Después comenzó a trabajar como contable y, tras ganar algo de dinero, invirtió en explotación agrícola.

Con esos dineros (4.000 dólares de nada), montó una refinería de petróleo en Pennsylvania en el año 1863. Aquí hay que atribuirle al abuelo un gran olfato comercial, ya que, en la época en la que montó la refinería, el petróleo aún era un producto que empezaba a utilizarse: comenzó a usarse queroseno para el alumbrado en 1946, lo cual hizo que comenzara a utilizarse petróleo para el alumbrado. Sin embargo, la gran explosión del petróleo como carburante no llegaría hasta años después, con la aparición del motor de combustión. El primer pozo petrolífero lo montó Edwin Drake en Pennsylvania también, en 1846. O sea, que el abuelo Rockefeller tuvo ojo para hacer lo mismo algunos años después, cuando el mercado estaba abierto pero no aún estaba por explotar, aunque al principio simultaneaba éste con otros negocios.

Sin embargo, John vio pronto que aquello era una máquina de dinero y tenía un gran futuro, así que en 1870 abandonó todas sus demás ocupaciones y se dedicó en cuerpo y alma a sacar de la tierra petróleo y venderlo, formando la Standar Oil Company de Ohio con un puñado de socios, entre los que estaba el primer miembro de su familia que se le unió: su hermano William. Al juntarse varios poderes, Rockefeller estuvo en disposición de tomar nuevas decisiones para crecer, como comprar oleoductos y refinerías de la competencia o negociar bajadas de precio con los transportistas (que en aquellos tiempos eran, básicamente, empresas de barcos y ferrocarriles). Rápidamente, Rockefeller y sus socios fueron creciendo y creciendo, y en 1881 ya poseían la práctica totalidad del petróleo yanqui. Había nacido un imperio.

Rockefeller dominaba ya el mercado de derivados de petroleo y, en otro arrebato de genialidad empresarial, se convirtió en el primero en adoptar la forma de trust (o sea, un grupo de empresas cuyas actividades están controladas por otra, que era la de Rockefeller, claro). Pero en esos tiempos (década de los 80 del siglo XIX) empezaron a formarse otros grandes trusts en otros sectores, hasta que el Gobierno se cansó, le pareció peligroso que un pequeño grupo de individuos amasaran tanta pasta y poder y metió mano en el asunto.

Así, muchos estados norteamericanos, encabezados por el Gobierno federal, promulgaron varias leyes de defensa de la competencia, que lanzaron primero contra la Standar Oil, empresa de Rockefeller, que era el buque insignia de los grandes monopolios americanos. Rockefeller llevó su lucha hasta el Tribunal Supremo, pero en 1892 fue condenado, con graves acusaciones de monopolio. Listo como el hambre, Rockefeller actuó rápidamente, disolvió su trust y ejecutó una jugada maestra: repartió las acciones de la Standar entre varias empresas controladas por él. Así, su empresa pudo seguir creciendo y creciendo sin ningún tipo de obstáculos.

A todo esto, estamos hablando mucho de su obra y aún no conocemos bien a la persona o, mejor dicho, al personaje de John D. Rockefeller. Definámolos en cuatro pinceladas: era un hombre taciturno, frío y duro, y respondía bien al perfil de señor serio y hombre de negocios típico y emprendedor y, en su intimidad, era un amante de la familia, un hombre rústico con poco interés por el arte y la cultura, muy tacaño y austero, que gastaba lo justo y comía poco y mal. Tenía unas profundas creencias religiosas, no en vano era un devoto protestante de la rama baptista, y esto se tradujo en una gran obra filantrópica, que inició cuando se retiró a vivir en una granja en 1896, aunque cinco años antes ya había fundado la Universidad de Chicago. Después, levantó con su pasta organizaciones benéficas como el Instituto Rockefeller para la Investigación Médica (cuya sede, en Nieva York, se construyó en 1901), el Consejo General de Educación (1902) y la Fundación Rockefeller (1903). Además, donó a obras de caridad 500.000 dólares (migajas, si tenemos en cuenta que en 1915 su fortuna ascendía a 1.000 millones de dólares). Todas estas cosas, hacían que el abuelo se sintiera bueno, lavaban de alguna forma su sucia conciencia de hombre rico… y generaban más dinero, que el abuelo disfrutó amasando, dándose baños en él como el tío Gilito… hasta que murió a los 98 años.

El sucesor del abuelo fue John D. Rockefeller Jr. (1874-1960), Junior para los amigos, que, educado desde niño para heredar un imperio, se dedicó a ayudar a su padre en los negocios desde que tuvo uso de razón, haciéndose con la dirección total de la empresa ya desde años antes que su padre muriera. A Junior le tocó lidiar con los sindicatos y los movimientos obreros que tuvieron su auge durante el siglo XX y se rebeló como un audaz y desalmado empresario a la hora de aleccionar trabajadores y reventar huelgas.

Sin embargo, había un enemigo más poderoso que los obreros: el Gobierno. Junior había formado en 1899 un potente holding para gobernar con mano de hierro todas sus empresas. Así que el Tribunal Supremo le metió mano diez años después, por incumplir la ley antimonopolio y él se vio obligado a hacer encaje de bolillos, como había hecho su padre antes, para poner bajo su poder las 34 empresas en las que el Gobierno le obligó a dividir su holding.

En 1916, John D. Rockefeller se convirtió en el primer billonario (con B de Barcelona) del mundo, tras traspasar oficialmente la cifra de un billón de dólares.

Siguiendo también en esto los pasos de su padre, Junior se retiró a una granja para dirigir desde allí actividades filantrópicas, dejando los altos negocios en manos de terceras personas. Así, mandó construir el Rockefeller Centre (un complejo de 19 edificios comerciales en el corazón de Nueva York que todavía es una de las zonas más rentables del mundo y un símbolo arquitectónico del capitalismo universal), regaló a la ONU un edificio para que la organización estuviera allí en los años 40, construyó viviendas sociales y empleó mucho dinero en actividades artísticas y de conservación del patrimonio.

Poco antes de morir, en 1960, John ya se había convertido en la persona más rica que jamás ha habido en la Historia, con unos “ahorrillos” de 192 billones de dólares. A su lado, la fortuna de Bill Gates, que asciende a 59 billones, es calderilla.

John D. Rockefeller III (1906-1978), sucedió a su padre en el negocio. Para él las cosas fueron más fáciles, ya que le tocó una época en la que no había problema para trapichear con empresas y millones sin que te metieran mano. Así que puso sus actividades más importantes en manos de esclavos y asesores y él se dedicó a su gran afición, que no era precisamente barata: coleccionar piezas carísimas de arte oriental. La tercera generación de la familia gastó en obras de caridad, arte y cultura la friolera de 224 millones de dólares. Por eso, fundó varias asociaciones para conservar la cultura y el arte asiático y, al morir, donó toda su colección a una de ellas: la Sociedad de Asia. Era un hombre alto, delgado y tímido.

El hermano pequeño de John III, Nelson A. Rockefeller (1908-1979), se aburría mucho con tanto dinero y sin nada que hacer, así que, dado su carácter bronco y agresivo, se buscó otro hobby: la política, otra forma de ganar más dinero y, sobre todo, poder, integrándose en el ala liberal del Partido Republicano. En esta época, la Standard Oil se alió con la IG Farben, la compañía que fabricaba Zyklon B para el partido nazi.

En los años 40 y 50, Nelson colaboró con los gobiernos de Truman y Roosvelt, fue cuatro veces reelegido como gobernador del estado de Nueva York y, al fin, en 1974 llegó a la vicepresidencia de los Estados Unidos, de la mano de Gerald Ford (1974-77). Sin embargo, murió sin conseguir su objetivo final: llegar a la presidencia del país. Y murió de una forma bastante curiosa: aunque se dijo que le había dado un ataque al corazón currando en su oficina, luego se descubrió que en realidad estaba follando con su secretaria Megan, de 45 años (él tenía 71).

Metiéndose en política, los Rockefeller se aseguraban no tener problemas con el Tribunal Supremo. Otro hermano, Eisnthrop, guapo y aficionado a bailar y a ligar, se hizo con el puesto de Gobernador de Arkansas, mientras su hermano David se puso a presidir el banco Chase Manhattan. Finalmente, Lawrence, otro hermano, se casó con la heredera del imperio del ferrocarril Northern Pacific, y acabó convirtiéndose al budismo zen.

Los hermanos Rockefeller controlaban parte del mundo de los transportes, de los bancos y de la política y convirtiéndose, más que nunca, el una familia tan poderosa y admirada como odiada y envidiada. Además, fundaron parques, avenidas, hospitales y auditorios, entre otras cosas.
En la actualidad, el sobrino de Nelson e hijo de John, Jay, es senador del Partido Demócrata, con lo que los Rockefeller han puesto un pie en la otra gran fuerza política norteamericana.

Hoy, el único nieto del fundador que sobrevive es el banquero David, que se ha convertido en el gran patriarca de la familia. Él sienta sus posaderas en el sillón presidencial de la legendaria Habitación 5600, oficina familiar situada entre los pisos 54 y 56 del Edificio GE del Rockefeller Center, presidiendo una larga y gigantesca mesa alrededor de la cual se sientan cientos de asesores y asistentes. La familia ha crecido (los ricos crecen, follan y se reproducen como locos) y ahora consta de 150 parientes en primer grado. En el año 2000 vendió e Rockefeller Center, debido a ciertas deudas contraídas por el complejo comercial. Tiene 93 años y, aunque aún asiste a las reuniones, se dedica sobre todo a navegar en yate, amasar su fortuna de dos billones y medio de dólares (lo cual lo sitúa en el 215º hombre más rico del mundo) y coleccionar insectos, mientras sus herederos se preparan para heredar el imperio, aunque en funciones ya lo manejan.

Los Rockefeller ya van por la quinta generación en el poder y la sexta ya está crecidita. Su capital asciende a miles de millones, pero empieza a verse amenazado por las nuevas generaciones, más vagas y flojas, degeneradas por tantos años de vivir de rentas (los hijos y nietos pueden gastar los intereses de la fortuna, pero no enajenar el capital, salvo que se trate de un negocio importante o una situación desesperada. Así que invierten, compran, gastan en campañas electorales, en edificios o en lo que sea. Son demasiados, producen poco y gastan mucho: de millonarios emprendedores a millonarios bon vivants. Sin embargo, su capital aún asciende a 300 billones de dólares. De momento, siguen siendo la familia más rica y unida del mundo. Y a nosotros, que estamos con una mano delante y otra detrás, nos da un poco igual. Lo único que nos incumbe es que, de momento, podemos seguir utilizando la frase: “Estás hecho un Rockefeller”… aunque hoy el hombre más rico del mundo sea Sam Robson Walton, el propietario de la cadena estadounidense de supermercados Wal-Mart.
Bueno, sólo aclarar que la palabra "billion", en Estados Unidos, debe traducirse al español como "mil millones". Por lo tanto, una fortuna de "59 billions", realmente es una fortuna de 59 mil millones de dólares. Calderilla, vamos.. pero no por el hecho de que sea mucha pasta, vamos a multiplicarla por mil!
Por eso, realmente, no existe ningún billonario en el mundo todavía en el sentido español (o británico) del mundo, al menos si nos referimos a los euros, dólares o libras. Poco faltará.
| Dijo Petardo el 28/03/2008 a las 11:55 - #1 |
| Dijo mierda de bufalo el 28/03/2008 a las 17:30 - #3 |
| Dijo Gerardo Aller el 28/03/2008 a las 17:46 - #4 |
Soberbio artículo. Pero poca gente accede a esta página para leer un artículo que podría estar en el Hola. ¿Que tal si haces una 2ª parte con fotos de las golfas que se tira esta gente? Porque, no sé bien el motivo, pero se suelen ver pocos ricos con tias feas (oye Dildo, esto da para otro artículo eh?)
| Dijo jamematen el 28/03/2008 a las 19:26 - #5 |
| Dijo MEGAVERGA el 28/03/2008 a las 21:25 - #6 |
| Dijo mamporrero el 28/03/2008 a las 22:22 - #7 |
| Dijo javi armani el 28/03/2008 a las 22:34 - #8 |
os equivocais el hombre mas rico del mundo es warren buffet americano y filantropo que ha donado el 98 % de su fortuna cuando muera para causas humanitarias y medicas,
| Dijo pepotamo el 29/03/2008 a las 00:34 - #9 |
En todas las fotos del Rockefeller center sacas "The Slab" que desde hace mucho tiempo es el GE building. Tremendo rascacielos...
| Dijo Pedazo Polla me gasto el 29/03/2008 a las 03:10 - #10 |
segun la revista forbes, el mexicano carlos slim es el hombre mas rico del mundo (y dueño de uno de los monopolios mas grandes de america latina)
| Dijo riot el 29/03/2008 a las 05:51 - #11 |
El Zyklon B era producido por empresas alemanas cito la wikipedia:
"El Zyklon B lo suministraban las compañías alemanas Degesch (mbH de Schädlingsbekämpfung del für de Deutsche Gesellschaft) y Tesch (und Stabenow de Tesch, für Schädlingsbekämpfung m.b.H. de Internationale Gesellschaft), bajo licencia del dueño de la patente, la empresa IG Farben. Tesch proporcionaba 2.000 kg al mes, y Degesch 750 kg"
http://es.wikipedia.org/wiki/Zyklon_B
Saludos
| Dijo Luismad el 29/03/2008 a las 10:23 - #12 |
el hombre mas rico del mundo por forbes cuando publicaron este año el rank, era el mejicano Carlos Slim, pero ahora es WArrent BUffet, aun asi, aunque no lo fuera, warrent buffet tiene muchisisisisismo mas poder que todos los demas. Es un tio que con su propia fortuna puede desestabilizar cualquier economia.
de hecho hay gente que invierte segun sea la sonrisa de el viejo de warrent.
por cierto no comparar a rockefeller 2º con el pobre de bill gates, ya q este sea como fuere lo creo con sus manos
| Dijo ck el 29/03/2008 a las 17:39 - #14 |
petardo puede que quisiera decir billon no billion...so retrasado...a ver si acabas secundaria....so listo
| Dijo cv el 29/03/2008 a las 17:42 - #15 |
se hizo rico por comprara todas las fabricas de barriles de petróleos, es decir contenedores, y asi fijo el precio que quiso, hundió a casi todas la empresas y la compro en quiebra. un genio, un poco cabron, pero genio, ademas era joven, no recuerdo la edad pero eran vientipocos. si lo hiciera en España el PSOE le embargaba como a Rumasa, jajjaaja, aqui solo puedes Zaplanar si estas estas en el gobierno.
el vino en bota y la mujer en pelotas
| Dijo kulosucio el 30/03/2008 a las 04:36 - #16 |
| Dijo Tiffany el 31/03/2008 a las 00:47 - #17 |
CV, antes de hablar, infórmate un poquito, al menos para evitar quedar en el ridículo que vas a pasar ahora. BILLÓN es en español, y BILLION en inglés. Billion son 1000 millones, y un billón es un billón. Así que sintiéndolo mucho, Petardo tiene razón; quizás él tenga que terminar la secundaria, pero no estaría mal que tú volvieras al párvulo.
| Dijo Aday el 31/03/2008 a las 14:58 - #18 |
Terribles hijos de puta los Rockefeller. Se cagan en la vida de todos nosotros con tal de seguir robando.
Para más información: Zeitgeist
http://video.google.es/videoplay?docid=8883910961351786332
| Dijo Marshall el 05/04/2008 a las 09:40 - #19 |
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