El hombre más alto del mundo y la mujer más pequeña
La naturaleza les ha puteado dándoles esos cuerpos pero ellos viven tan felices como el que más
Cuántas veces te habrás amargado porque te ha salido un grano purulento en la nariz justo el día que has conseguido que esa compañera del curro que está tan buena quede para cenar contigo, o te habrás deprimido porque se te empieza a notar la barriga cervecera, o porque en tu cabeza ya hay más zona de cava que con pelo,...

Sin embargo otros, a los que la naturaleza les ha puteado bastante más que a ti y a mí, viven más felices que una princesa al terminar un cuento de hadas. Mira, por ejemplo, a Leonyd Stadnyk. Su nombre seguramente no te sonará, pero si miras el Libro Guiness de los Records verás su nombre bien grande en el apartado de "persona más alta del planeta". Este ucraniano de 36 años, que con sus 2,57 metros de altura casi toca el techo con la mano sin levantarse de la silla, tiene muchos problemas para ligar cuando sale por ahí los sábados por la noche. Ninguna chica del pueblo se quiere liar con él si no encuentra antes una escalera (objeto que debe de escasear en los garitos ucranianos) y siempre se golpea con el marco de la puerta al entrar y salir de casa.


Pero aún así el bueno de Leonid es feliz. ¿Y cuál es la razón de su felicidad? Que le han regalado una bici hecha a medida, hecha a su altura por un ingeniero aeronáutico y con tubos reforzados, que soporta su peso y le permite dar una vuelta por la zona siempre que quiere.


En el caso completamente opuesto está la adolescente hindú Jyotui Amge que, aunque abulte menos que su hermano de dos años, ha cumplido ya los 14 ganándose el título de la mujer más pequeña del mundo, ganando incluso a Kenadie Jourdin-Bromley.

Cualquiera pensaría que la vida de esta chiquilla debe de ser una vida muy perra, con los chicos pasando de ella y no invitándola nunca al cine o a tomar hamburguesas en el McDonald`s de Bombay. Pero no, todo lo contrario.

Cierto es que es un poco putada que en clase te sienten en un pupitre de juguete sin una compañera al lado a la que copiar en los exámenes, y que con ese tamaño eres un blanco fácil para que te metan en tu propia mochila en los recreos y te cierren la cremallera por fuera para gastarte una broma, pero Jyoti disfruta de muchos privilegios con los que soñaría cualquier teenager de su edad.
En primer lugar la ropa y las joyas se la hacen a medida, nada de ir al Bershka como sus amigas, que al final acaban todas vistiendo igual. Y además de eso gracias a su fama va a grabar un disco con la estrella del rap hindú Mika Singh. Y sin tener que pasar el mal trago de presentarse a un casting con la versión asiática de Risto Mejide.

Además, entre que sus compañeras de clase no son muy guapas, y que a causa de su tamaño muchos la toman por la reencarnación de alguna divinidad hindú, la tía tiene mucho más éxito entre la chavalada masculina que cualquiera de sus amigas. Miradla aquí como queda con uno de los hijos de Apu para ir al parque a darse el lote.

Así que ya sabéis, amigos y amigas, no os acomplejéis nunca por vuestro físico, que en el mundo hay gente que está mucho peor que vosotros y vive encantada con lo que le ha tocado.