Hay gente que esta sola en verano y en la vida
Dedicatoria: para todos los rodriguez del mundo (¿o sólo existen en España?) que, abandonados como perros por sus mujeres y sus críos

Dedicatoria: para todos los rodriguez del mundo (¿o sólo existen en España?) que, abandonados como perros por sus mujeres y sus críos en agosto, llevan como pueden el peso de la soledad, del trabajo, del calor y de la cornamenta. Y también para los malos estudiantes que preparan (solos) las chuletas de los exámenes de septiembre.
LA CIUDAD Y TU
¡Dios, qué calor hace en Madrid en pleno mes de agosto!. Esta ciudad es claustrofóbica, sofocante y asesina. Madrid me mata, pero estoy atrapado en ella como un puto grillo en una jaula de plástico. Cri cri cri...

Es como una de esas cerdillas a las que te quedas enganchado aun a sabiendas de que van a acabar con tu salud mental.
El asfalto se me pega a las suelas, tengo el cuerpo empapado en sudor, se me cae la casa encima y ya no aguanto el calor. Entonces, no me queda más remedio que echarme a la puñetera calle.

Me arrastro por la Gran Vía como alma en pena con rumbo a unos grandes almacenes donde poder quemar la tarde, hacer shoplifting, tomar el fresco (acondicionado), mirar el culo de las dependientas, soñar y, tal vez, ligar.
Por la calle sólo me cruzo con guiris, pobres y rodríguez. Putarracas de buen ver, las justas. Ellas, como las cucarachas y los vampiros, salen cuando se pone el sol.
Para mi, que odio a las masas y a los coches, es agradable estar en la city cuando más de la mitad de sus habitantes se han largado muy lejos y se hacinan junto a otros lagartos en la playa. Si no fuera por el calor...
Mientras camino lentamente hacia la terraza de verano donde he quedado para tomar la fresca, me cruzo con más humanoides reptantes. Y al ver a todas estas figuras sombrías por las aceras, abrasadas por el sol y quemadas por el abandono, me pregunto: toda esta gente solitaria
¿de dónde viene y a dónde va?
EL BLUES DE CAYETANA

"Hay muchos dramas en el mundo, pero como el mío ninguuuno, Elena, como el mío ningunooooo. ¿Casarse para qué? ¿Tener hijos para qué? Abatida estoy, abatidaaa... Sooooola en la oscuridad. Estoy soooooooola".
Así se lamentaba Javier Gurruchaga, travestido como su madre Cayetana, en La Cuarta Parte de "La bola de cristal", mientras ahogaba sus penas con vino dulce, una criada enana llamada Elena y un perrito patada.

Y es que la soledad puede ser una bendición (cuando es voluntaria) o uno de los mayores problemas del ser humano (cuando llega sin que tú la llames).
Efectivamente, hay gente que disfruta de su mundo interior sólo cuando no hay nadie alrededor.
"Yo sólo soy yo cuando estoy solo", dijo un sabio de cuyo nombre no puedo acordarme. Pero si la soledad no es buscada, sino forzada, cuando la gente te abandona o te da de lado o te deja tirao, te sientes un pobre desgraciao, como Cayetana de Gurruchaga, la madre de Javieeeer.
Mi historia es todo lo contrario a la de Cayetana: amo la soledad y la busco, pero a veces no la encuentro. Aunque gracias a mi jornada laboral he conocido personas muy interesantes, lo cierto es que son una aplastante minoría. Día a día me veo obligado a trabajar durante muchas horas con gente mezquina, plastas y vampiros emocionales que me chupan la energía.

A veces rodeado de gente te sientes más solo que nunca. Otras veces, personas que no son exactamente amigos, sino sólo conocidos, vomitan sus problemas sobre tu alma, ensuciándola . Ya se sabe, te encuentras por la calle a un amiguete que fue a tu colegio (ni siquiera a tu misma clase) con el que hablaste dos o tres veces hace 15 años, te arrastra a un bareto y te suelta encima un rollo macabeo: que si lo han echado del trabajo, que si lo ha dejado su novia por su mejor amigo, que si está solo, que si está sin un duro... y, claro, encima al final pagas tu las consumiciones.
Para eso sirven los bares llenos de moscones picando los pinchos de tortilla: para que la gentuza vomite sus penas con aliento etílico y halitoso. Y ahí estás tú, aguantando el rollo por educación hasta que, al final, suena el móvil /que a veces sirve para algo) y un alma piadosa te libera del sufrimiento.
"Hostia, lo siento, tío, otro día me sigues contando, que me tengo que ir urgentemente, que a mi grillo le ha dado un derrame cerebral y lo acaban de llevar al hospital".

Pero, nada, la suerte ya está echada: ese cabrón que casi no conoces de nada ya te ha jodido la tarde.
EL TIEMPO EN SUS MANOS
Si hago recuento, he pasado muy pocas horas solo a lo largo de mi vida. Nacemos solos y morimos solos, por mucha gente que nos rodee, pero en el medio, ¿qué hay?
Gente molestándonos y haciéndonos desear el apocalipsis. Pero, oh, paradoja, también suele ocurrir que tengamos ganas de librarnos de alguien (generalmente, una novia con propensión al chantaje emocional, que son las peores) para hacer algo (follar, leer, escribir, matar) y, cuando lo conseguimos, nos invade un vacío que nos impide hacer nada. Es como aquel capítulo de "Dimensión desconocida" en el que un señor, lector y bibliófilo empedernido, que se pasa la vida obsesionado con esconderse de la gente que le rodea para poder leer en paz.

Entonces cae una bomba atómica y el individuo en cuestión, único superviviente de la raza humana, se va a la biblioteca más próxima pensando "ahora tengo todo el tiempo y todos los libros del mundo para leer"... Y ahí es cuando se le rompen las gafas de cerca. Esto igual. Cuando tienes novia, pasas un montón de tiempo inventándote cosas para darle esquinazo y aprovechas a tope el tiempo que estás sin ella.
Cuando no la tienes, pasas tanto tiempo buscándola, saliendo con tías fallidas, provocando situaciones absurdas para quedarte solo con una... que también te queda poco tiempo para hacer lo que quieres.
Conclusión: por eso la gente casi nunca hace nada aunque tenga ideas geniales y pasa más tiempo en bares hablándole de ellas a otros perdedores.
España es así. País de bares, país de vulgares.
AUTOSUFICIENCIA

Hagamos recuento. Primero, la familia (nadie la elige: te la impone el Destino. Si te toca una buena, de puta madre. Si no, hay que joderse). Luego, los compañeros del colegio y los profesores (que te los imponen tus padres). Más tarde, la gente de la universidad y más profesores sádicos.
Y, cuando sales de la facultad, los compañeros de piso o de colegio mayor o de lo que sea. Luego el trabajo.
En resumen: el ser humano nace, va al colegio, curra y se muere. Muy poca gente tiene el privilegio de vivir sola, porque de la facultad pasan directamente al matrimonio. Parece que hay alguien ahí arriba a quien no le interesa que la gente se quede sola, el objetivo es que alguien te vigile las 24 horas para que no hagas cosas raras. (Pero, ¿quién vigila a los vigilantes?).

Y el resultado es que (salvo que encuentren un alma gemela, cosa que ocurre rara vez) nunca jamás se han conocido a sí mismos. Pero, si alguien consigue superar el dolor y la pereza iniciales que cualquiera siente al pasar de la compañía a la soledad, de vivir con gente a vivir solo, el resultado puede ser mágico.
El individuo se crece, madura y, si no se muere de pena como un periquito, se hace más fuerte. Es entonces cuando ya puede enfrentarse a cualquier cosa. Yo, personalmente, he conocido mucha gente, he sido abandonado por novias (cosa que te deja un hueco inmenso, una sensación de soledad muy fuerte, por eso te pones a hacer al día mil cosas distintas para quemar la energía que antes se llevaba la putarraca... y lo consigues o no) y las he dejado yo, he vivido en muchos agujeros distintos con todo tipo de alimañas...
Y puedo decir que no hay nada peor (ni siquiera la más absoluta de las soledades) que convivir con gente que te cae como un patadón en los testículos.
Y es que como dice el Zurdo (persona afín y solitario de postín):
"¿La gente? Eso que uno tiene delante en las colas o que nos pisa en el metro. Los afines (vivos o muertos, reales o inventados) son lo único que importa".
O, como dice el populacho: "mejor solo que mal acompañado".

Pero, por otro lado, qué bonito es estar bien acompañado. Encontrar almas gemelas. Buenos amigos que conectan con tu espíritu o tías que enlazan con tu deseo de forma mental y física. En cuerpo y alma. Cuando esta feliz situación se da en la vida, y luego se pierde... entonces si que es una putada volver a estar solo.
Pero cuando la gentuza que te rodea no sólo no te entiende, sino que es necia, pobre de espíritu, mentalmente débil, sin aura, sin encanto ni clase ni la más mínima esencia, entonces, ay, qué bien se está "alone". Only the lonely. Ya saben lo que cantaban Parálisis Permanente:
"ahora soy independiente, ya no necesito gente, ya soy autosuficiente... ¡al fin!"
continuara....