Ya está en su "más allá"
¿Quién fue Jimenez del Oso? ¿Qué cosas hizo? Acercamiento al recientemente fallecido doctor.
Por Ummita
¡Ya nos veremos, Fernando!...
Descanse en paz y ojalá haya podido descubrir las respuestas a todos los enigmas que nos rodean...
Este es el legado que Fernando Jiménez del Oso nos ha ido regalando durante su existencia terrenal. Su cosecha ha sido muy fructífera y todos los que nos gustan estos temas nos hemos nutrido de ella.
Las últimas colecciones de libros que ha dirigido han sido La Puerta del Misterio (2003) e Investigación Abierta (2004), en las que los investigadores más destacados del país han colaborado con sus respectivas obras temáticas. Y en DVD, las series Viaje a lo Desconocido y, como reedición, En busca del misterio. Esta última recoge los viajes a lugares mágicos que realizó en 1989 junto a su buen amigo J.J.Benítez.
En la última década tampoco han cesado sus tareas divulgativas en televisión. Entre 1995 y 1996, dirige y modera un programa de debate en el Canal 28 de Madrid, bajo el título Misterios en la intimidad. En 1999 dirige y presenta semanalmente la serie La Otra Realidad, en Canal 9 de Valencia. También su presencia es asídua en la radio en estos últimos años. Le oimos pocos días antes de su muerte en el excelente programa La Rosa de los Vientos, de J.A. Cebrián (Onda Cero), hablándonos de sus viajes a Tierra Santa.

También en 1991 dirigiría una colección de libros llamada Biblioteca Básica de Espacio y Tiempo, y cuatro años más tarde le tocaría el turno a la Nueva Biblioteca de los Temas Ocultos.
Un importante impulso para su dilatada carrera divulgativa -ante las nuevas gene raciones- fue sacar en 1989 la revista Más Allá de la Ciencia, que aún se mantiene en el mercado aunque bajo otra dirección. En 1991 llevaría las riendas de Espacio y Tiempo, publicación que desapareció cuatro años más tarde, dando paso en 1995 a la revista Enigmas, más dinámica y periodística que la anterior y que ha seguido dirigiendo hasta ahora.
Tan sumergido estaba ya en los temas del misterio que tuvo que solicitar la excedencia en el Hospital donde ejercía su labor médica, para dedicar más tiempo a sus viajes, sus programas y sus escritos. Pero nunca quiso dejar completamente la psiquiatría, y en su casa mantuvo hasta el fin de sus días una consulta privada en la que atendía, tres tardes a la semana, a sus pacientes más fieles.

Por aquellas fechas, ya había comenzado también a dirigir colecciones de libros y enciclopedias que tuvieron una gran difusión: Universo Oculto (1976), Biblioteca Básica de los Temas Ocultos (1980), Gran Enciclopedia Gráfica de los Temas Ocultos (1982). Y a presidir importantes congresos de Parapsicología y Ufología, que se celebraban por toda España. También fue autor de libros como El fin del mundo y El síndrome Ovni. En 1989 llegarían sus primeras dos series de documentales: El Imperio del Sol y El Otro México.
Precisamente, sobre los OVNIs, aún se recuerda con simpatía lo que escribió en 1979 al respecto de su huidiza presencia: Si quieren entrar en contacto abierto, que lo hagan; si -como parece- lo que nosotros pensemos no les importa nada, entonces que se vayan en buena hora a hacer cósmicas puñetas.
Tras un corto periodo de descanso, vuelve en 1983 con la serie La Puerta del Misterio, centrándose sobre todo en el Fenómeno OVNI y contando con testigos de élite, como pilotos y militares, que abiertamente relataban sus encuentros con los "no identificados".

Destacó tanto, que el propio Ibor le sugirió que creara una cátedra de psiquiatría y se dedicara a la docencia, pero Jimenez del Oso ya tenía marcado su camino. Lo suyo era estar frente al paciente, saber escuchar y poder ayudar. Algo que le valió mucho para enfrentarse más tarde a gente que sufría presuntas experiencias anómalas. Así se ganó el respeto y la confianza de muchísimas personas que desfilaron por sus programas, narrando sus vivencias en el mundo de lo paranormal. A Fernando le importaba el ser humano, verdadero epicentro de estos enigmas. Y es que para él: El hombre es un ser extraño, un ser que se debate entre un pasado que ignora y un futuro que le angustia.
Lo que hace de Jimenez del Oso alguien respetado por el público cuando habla sobre temas paranormales es su formación médica. Se licenció en Medicina en 1966 y dos años después se especializó en Psiquiatría, siendo alumno aventajado del eminente psiquiatra Juan José López Ibor.
Chicho Ibáñez Serrador le convence más tarde, en 1974, para participar en el programa de TVE Todo es posible en Domingo y hablar de "cosas raras". Su sección solo duraba cinco minutos, pero enganchó con la audiencia de tal modo que dos años después, en 1976, iniciaría en la segunda cadena de TVE su célebre serie Más Allá que estuvo en emisión hasta 1982, convirtiéndose en un espacio de culto para toda una gene ración de telespectadores. Muchos de los que nos introdujimos en el mundo del misterio, como investigadores, estudiosos o aficionados, se lo debemos a aquella histórica serie.

Escribía, en sus ratos libres, narraciones fantásticas. Y una de ellas, titulada El Regreso, fue llevada a televisión en 1966, dentro de la popular serie Historias para no dormir. Curiosamente, trabajó como actor de reparto en ese capítulo.
Casi por pura casualidad entró en el mundo de la divulgación paranormal. Bien es cierto que desde su adolescencia se sintió muy atraido por el cómic y el terror, pero su entrada por la puerta grande al mundo esotérico y ocultista corrió paralela a su aparición televisiva.
Podía parecer serio por su semblante, pero era un hombre con un gran sentido del humor. Hacía de la ironía un arte, como demostraba en muchos de sus escritos, y de la duda, una filosofía de vida. Porque aunque tenía serias convicciones, éstas no eran muchas. En el fondo, acumulaba más interrogantes que certezas.
Sin duda, su peculiar imagen permanecerá siempre en nuestro recuerdo.

Jiménez del Oso fue el primero que inició su singladura en televisión hablando de sucesos extraños y además lo hizo durante muchos años. Ha realizado nada menos que 800 documentales para televisión. Y aunque hace tiempo que está alejado de dicho medio, la gente aún le recuerdan como aquel hombre calvo, con barba y de profundas ojeras que hablaba de cosas raras.
Y es que cuando fallecen personajes que un día se convirtieron en iconos televisivos -como lo fuera también Félix Rodríguez de la Fuente-, todos lo sentimos como si nos tocara muy de cerca.
Incluso los racionalistas más recalcitrantes han reconocido en sus webs escépticas que fue un gran tipo y el mejor divulgador que hemos tenido en estas materias. Todos le apreciaban. Gente ajena a esos temas también han sentido mucho su muerte.

Fernando ha dejado un profundo vacio. Y eso se ha visto estos días a través de las innumerables muestras de cariño que en foros, prensa, radio y televisión ha dado toda la gran familia que compone el mundo del misterio.
En la madrugada del 27 de marzo, domingo de Resurrección, la muerte se llevó de este mundo a una persona muy querida por quienes nos apasiona el mundo de los enigmas.
Nada menos que a Fernando Jimenez del Oso, el conocido rostro del misterio de la pequeña pantalla. Todo un reconocido investigador y divulgador de esos atractivos asuntos relacionados con el más allá, el ocultismo, la parapsicología, los ovnis, las culturas milenarias, etc.