Por Cle

Cierto día, Afrodita y Hermes se miraron intensamente y descubrieron que se amaban.

Tan fuerte fue la atracción que sintieron, como poco duradero fue su encuentro. Pero de su unión nació un hijo, a quien sus padres llamaron Hermafrodito, fundiendo en uno sus nombres griegos.

Terminada su aventura, la diosa comenzó a sentirse acusada de un nuevo adulterio. Y viendo en su hijo un testimonio vivo de su traición, decidió separarse de él. Lo entregó al cuidado de las ninfas del monte Ida para que lo criaran y lo educaran.

 

Hermafroditas

 

Al cumplir 15 años, Hermafrodito abandonó a sus niñeras y se dispuso a recorrer las tierras griegas. Era tan bello como su divina madre, pero no había heredado de ella su ardor amoroso. Ante los encantos femeninos y perspectivas de aventuras, tímidamente bajaba los ojos y se retiraba.

Un día, al andar por una región soleada, el calor excesivo le hizo buscar un lago en el que refrescarse. El hijo de Hermes y Afrodita se desnudó y se zambulló en las límpidas aguas.

 

Hermafroditas

 

La ninfa Sálmacis, espíritu de aquel lago, no tardó en ver al joven. La visión de aquel hermoso cuerpo despertó en ella la más intensa pasión. Se desnudó y se deslizó ágil y graciosamente en las aguas cálidas. Hizo todo lo posible por conquistar al joven, pero éste se resistía.

Desesperada, lo enlazó fuertemente y suplicó a los dioses: ”¡Te debates en vano, hombre cruel! ¡Dioses! Haced que nada pueda jamás separarlo de mí ni separarme de él”
Los inmortales atendieron a su pedido y los dos cuerpos quedaron fundidos para siempre en un solo ser, de doble sexo.

Año 1838

Herculine Barbin nace en Francia en el seno de una familia humilde.

Su nacimiento, su vida y su muerte estuvieron siempre ligados a la contradicción y a la dualidad. Era una niña homosexual de aspecto masculino, pues aunque se sintiera mujer lesbiana muchos la confundían con un chico.

 

Hermafroditas

 

A los 24 años, unos dolores abdominales la llevan a un médico que descubre una mala formación de sus genitales. Varios exámenes médicos deciden que había sido bautizada con el sexo equivocado.
¿Pero cómo iba a nacer con el sexo equivocado? Jamás se había sentido hombre a pesar de la abundancia de pelo y la fisonomía masculina que la caracterizaba. Siempre había estado enamorada de chicas, pero su tendencia sexual no la había privado de feminidad.

Sin embargo, Herculine tuvo que acatar la ley pues ésta definió que debía comportarse, trabajar y mantener relaciones sexuales apropiadas a su sexo bajo el nombre de Abel Barbin.

El shock la llevó a una profunda depresión y terminó suicidándose a la edad de 30 años.
Jamás pudo ser un hombre, y aunque siempre había sentido fijación por las mujeres, no superó el que la arrebatasen de su feminidad y su trabajo como institutriz.

 

Hermafroditas

 

Con el paso de los años, se llegó a la conclusión de que Herculine Barbin había nacido niño, pero con un déficit de la enzima 5 alfa reductasa, que ayuda a convertir la testosterona en la dihidrotestosterona, la hormona que es responsable de "masculinizar" los genitales. Por eso se había confundido con una niña al nacer.

Quizás sus formas fueron fruto de la crianza femenina, quizás, si hubiese sido educado como un niño, jamás hubiera sentido la necesidad de ser mujer… o quizás no. Una injusticia humana muy superior a la propia injusticia natural que terminó por destrozar la vida de una persona a la que, de la noche a la mañana, quisieron transformar en lo que no era, o ya no podía ser.
Lo diferente a la masa siempre ha sobrado, y no sólo ha sido ignorado a lo largo de los siglos, sino que además se ha perseguido y apaleado hasta el exterminio. Empeñados en hacer de ellos virus desconocidos a los que eliminar o transformar a nuestro antojo.

  

 

Hoy en día, no existe demasiada diferencia con respecto a aquellos años en los que al hermafrodita se le consideraba un monstruo. Pero además surge el dilema médico, ¿extirpar uno de los dos órganos sexuales a temprana edad desconociendo la tendencia sexual o no someter al intersexual a ninguna operación?

Lo lógico seria que fuese el afectado quien decidiese sobre su cuerpo, ¿quiénes somos nosotros para decidir sobre algo así?

Entiendo que, para la mayoría de hermafroditas, su condición sea un problema pues les puede resultar más que incómodo tener un órgano sexual de más, pero además por el rechazo social al que están sometidos. No obstante, y desde el mayor de los respetos, pienso que somos nosotros los desafortunados al no haber nacido con vagina y pene. No es que esté loca, pero basándome en la teoría de la generalizada e innata bisexualidad femenina, esta característica podría ofrecer un tipo de placer reservado sólo y exclusivamente para unos pocos privilegiados.

 

Hermafroditas

 

¿Pero quién se arriesgaría a desear dicha cualidad estando rodeados de prejuicios y obsesiones? No me importaría tener rabo si mi pareja tuviese coño (además de polla), es más, me encantaría. Saber que se siente tanto al penetrar como al ser penetrado, disfrutar doblemente del sexo físico: dos puntos G, una vagina, un clítoris, una polla, quizás un buen par de huevos y orgasmos por partida doble… el cielo.