¡Los hombres también pueden!
Técnicas para mejorar las relaciones sexuales.
Por Cle
Todos conocemos la capacidad que poseen las mujeres para conseguir tener una relación sexual con múltiples orgasmos, de hecho todas podemos alcanzar la multiorgasmia siguiendo determinadas tácticas de concentración. Lo que muchos desconocíamos era que el hombre también pudiera disfrutar de este “don sexual”.
Si amigos, aunque sea mucho menos usual, el hombre puede llegar a experimentar este continuo vaivén de sensaciones placenteras mediante el músculo púbico o pubocoxígeo, o lo que es lo mismo: el músculo que controla que no os meéis encima.
Normalmente, después de eyacular, el hombre atraviesa una fase de abatimiento físico y psicológico que le lleva o bien a reposar hasta conseguir una segunda erección o a darse media vuelta y roncar como un orangután con vegetaciones. Pero ya no tenéis excusa para no seguir ofreciendo placer a vuestras chicas y amantes pues vuestra amiga Cle va a proceder a explicar las técnicas a llevar a cabo para conseguir follar y follar hasta que se os caiga la polla a pedazos.

El primer chupiconsejo de mierda, pero no por ello menos importante, sería el no obsesionarse con el tema. Posiblemente no lo consigáis a la primera, incluso puede ser que no lo consigáis nunca, ¿y qué? Se trata de experimentar sin esperar resultados pues tampoco os debéis frustrar ya que muchos de vosotros deberíais estar contentos con el orgasmo de toda la vida. No subestimemos, pues, lo que ya tenemos.
Lo que está claro es que un bailarín tendrá mucho menos riesgo de quedarse sin huevos al abrirse de piernas que un colega que no ha practicado ningún tipo de deporte a lo largo de su vida. Se trata, por tanto, de ejercitar un músculo. ¿Y cómo lo hacemos? Pues muy fácil señores, primero podéis ensayar cuando os estéis haciendo pis. Se trata de contraer el músculo púbico y mediante ello controlar la orina que expulsáis, contrayendo tres segundos para retener el orín y relajando otros tres segundos para evacuarlo. Con este método conseguiréis un pubocoxígeo como el brazo de Greg Valentino.
Se supone que no basta con hacerlo un par de veces, lo idóneo es ejercitarlo seis veces al día hasta que, pasada una semana, estéis preparados para el segundo ejercicio. No obstante, es importante no confundirlo con los músculos del abdomen, caderas o nalgas ya que estaríais trabajando en balde. Luego debéis cercioraos de que lleváis a cabo el ejercicio correctamente.

Una buena forma de aseguraos que lo estáis haciendo bien es hacer pis sentados en el retrete con las piernas abiertas. En esta posición el músculo pubocoxígeo es el único que puede retener la orina.
En la segunda semana el ejercicio dejará de practicarse al orinar, pero aumentara a seis sesiones diarias de series de 20 contracciones con duración de uno a dos segundos. Al mismo tiempo se iniciarán ejercicios de series rápidas de contracciones, intentando que se parezcan a las orgásmicas. Esta serie de contracciones rápidas (aproximadamente 10 por serie) deberán practicarse unas seis veces al día. Para asociar las contracciones pubocoxígeas con la excitación sexual es conveniente que mientras las practiquéis penséis en el culito o en las tetitas de esa chica que os vuelve locos.
En la semana siguiente se incrementará el número de repeticiones, tanto de las contracciones de uno o dos segundos como de las series rápidas hasta llegar a 300 del primer tipo y 100 del segundo. Si apreciáis algún tipo de dolor o agujetas debéis reducir las repeticiones.

Llegó el momento, estás con una chica en la cama y no puedes aguantar más… No problem, concéntrate en el músculo mientras lo contraes y lo mantienes tenso hasta que se te pasen las ganas de eyacular. Al tenerlo más desarrollado, al saber controlarlo, puedes llegar a separar el orgasmo de la eyaculación, alargando el coito todo lo que desees. Para que nos entendamos, deja que la sensación del orgasmo se desarrolle de forma natural pero a la vez anula el proceso eyaculatorio hasta que consigas, mediante la experiencia, que todo fluya de forma natural y relajada.
Algunos autores desaconsejan este método debido a que hiperestimula la próstata, pues ésta se encarga de segregar una sustancia que induce la eyaculación. No obstante, otros muchos la aconsejan y la proponen a aquellos que padecen eyaculación precoz o incontinencia urinaria.
Y hasta aquí los consejillos, ahora sólo tenéis que contar cómo os ha ido y qué sensaciones habéis experimentado. También podéis tiradme piedros y llamadme timadora hija de puta o simplemente narrar vuestras experiencias tántricas para ilustrar a aquellos que aún dudan de su efectividad. ¡Suerte a todos!