La pandemia continua
Conoce la fascinante historia de este ex-actor, ex-director y, en sus últimos años, adorador de Satán
En teoría, esta sección debería informar sobre todo lo concerniente al mundillo del negocio de la alegre jodienda, pero tras las , esto se parece cada vez más a un parte de guerra. Rex Cabo, alias de Rex Hickok, disfrutó de una existencia un tanto peculiar, digna de un telefilm de sobremesa donde el protagonista comienza una vida feliz y poco a poco, víctima de los malos vicios, va sufriendo un proceso degradante.
El pasado 28 de abril, Rex acabó con su vida cuando apenas había cumplido los 40 años y, por lo que se ve, los momentos previos a su muerte resultaron bastantes dramáticos. Todo comenzó cuando su psicoterapeuta alertó a la policía al detectarle una crisis que potenciaba sus tendencias suicidas. Los agentes acudieron a su apartamento situado en el piso 11 del bulevar Ocean, en Long Beach (California), e intentaron entrar por las buenas. Cuando iban a forzar la puerta, Rex se lanzó al vacío para caer justo encima de uno de los coches de la poli, muriendo instantes más tarde cuando era trasladado a un hospital.
Su carrera profesional como actor porno arranca a finales 80 bajo el pseudónimo de Lance Heywood, engrosando la nómina de firmas del calibre de Vivid o Leisure Time hasta alcanzar las 150 películas realizadas en 8 años. Paralelamente, se pasa al otro lado de la cámara en las postrimerías de la década de los 90, firmando unos 130 títulos para las mismas compañías en las que ejercía como performer.
Pero donde Rex Cabo resultaba un auténtico crack era en la faceta de cazatalentos. En sus redes cayeron personalidades de la talla de Vanity, Vivianna y, sobre todas ellas su mayor tesoro, Shannon Wilsey, conocida por los veteranos viciosos como Savannah, otra leyenda finiquitada el 11 de julio de 1994 tras pegarse un tiro en su hermosa cabeza deformada después de sufrir un accidente de coche.
Época oscura
En 1997 abandona definitivamente toda actividad vinculada a la industria en favor de actividades relacionadas con los malos rollitos. Previamente, había debutado en el cine de serie Z como productor ejecutivo en Ceremony (Joe Castro, 1994), un delirio de corte satánico plagado de demonios liberados accidentalmente, caníbales y rituales ancestrales.
Compone poesías dedicadas a Satán firmadas bajo su nueva personalidad, Rex Darkthrone o Draconis Blackthorne, publicadas el grueso de éstas en su (inactiva desde hace algún tiempo) e ilustradas a todo trapo con abundante iconografía gótica. En ese pequeño rinconcito de Internet, también se lucen en pelota picada las denominadas Altar Girls, adoradoras del Señor de la Oscuridad y, compartiendo espacio con éstas, Will Bill Hickok
, un predecesor directo de Rex, fuente de gran inspiración:
Crecí escuchando historias que me contaba mi abuelo sobre Wild Bill, al que no le gustaban los cristianos (?) Disparó y mató a 75 hombres. La gente decía que mataba a todo lo que se moviese. Mi abuelo me dijo que se refería a sí mismo como El Diablo? Hail Satán.
Su dedicación al ocultismo llega a ser total: Al igual que Will Bill, se declara anti-cristiano; se afilia a Minister of Sinemaerotica, a la Setantric and Setanic Sorcerer, al OBD. Adept Priest y es miembro destacado de ; escucha a todas horas el peñazo del hard metal (entre los escogidos se encuentran Acheron, Slayer, Napalm Death o Aleister Crowley); sus libros de cabecera son Red Dragon y Black Dragon; su bebida favorita es la mística Absinthe
?
Los allegados de Rex afirman que en los últimos tiempos sus angustias se habían incrementando. Sea como fuere, amiguitos, esto no es marcha. Con tanto suicidios y muertes, no hay manera de concentrarse.
Entrevista:
http://www.geocities.com/allaxul9/interview.html
La Iglesia de Satán
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