Por Gorka Limotxo
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En aquellos locos años setenta la represión sexual era aún algo habitual en este país. España acababa de salir de una dictadura y ya se sabe lo que pasa, que cuanto más se le intenta limitar a la gente su sexualidad más salidos y cachondos se vuelven. Llegó la democracia y empezaron a aparecer coños y tetas por todos los lados: revistas guarras en los kioscos, salas de cine X en las calles de nuestras ciudades, actrices españolas apuntándose a la moda del destape, los primeros sex shops,... pero había algo que seguía sin ser cerdo. Todavía faltaban unos cuantos años para que empezara a verse guarrería por televisión.

Esto frustraba a muchos cochinetes, que seguían sufriendo una tele pacata y santurrona en vez de poder ver despelote cómodamente desde sus salones como se hacía en otros países más europeos. En aquella época la tele era aún Gloria Fuertes, el Padre Mundina, el "Un, Dos, Tres" y dibujos animados mojigatos e inocentes. Los activistas del porno lo vieron claro. Si no podían ver porno en televisión harían versiones porno de aquello que salía por la tele.

Los primeros elegidos para pasar por el filtro de la lujuria y desenfreno fueron Don Quijote y su fiel escudero Sancho, que en su nueva faceta cochina pasaron a protagonizar las aventuras de "El Pichote de la Mancha" y a recitar versos como "Os noto hoy gozosa, cachonda, / este polvo es la monda / abrid pues bien el coño / hasta que mi aguerrido pene os llegue al moño": 

 

 

Otro que era una estrella televisiva de la época era "Vickie el vikingo" que cambió de nombre por el de "Viky el follingo" para llevar a cabo sus cachondas aventuras. Viky había crecido y su rabo también, y surcaban los mares en un barco que llevaba un pollón en proa y unas ganas locas de encontrar hembras: 

 

Los galos tampoco se iban a librar de ser versionados. ¿Astérix y Obélix? Nada de eso, ahora se les iba a conocer con el nombre de "Pichérix y Pollérix" y, como era de esperar, Pollérix le acaba metiendo un menhir con forma de polla por el coño a Cleopatra: 

 

Y por último el Príncipe Valiente, al que sólo hubo que cambiarle una letra para transformarlo en el Príncipe Caliente. Aquí le podéis ver follando con bellas molineras: 

 

Qué tiempos aquellos. Cuánta razón tienen los anuncios de los DVDs de Heidi y Marco cuando dicen que ya no se hacen dibujos como antaño.