¿Recuerdas los dibujos de tu infancia: Heidi, Marco, el osito Misha,? series en las que se valoraban la amistad y los buenos sentimientos que ahora puedes conseguir para tus hijos en DVD??
¿A vosotros no se os retuercen las tripas cada vez que escucháis frases como éstas en los anuncios de teletienda? Los dibujos animados divertidos han sido, son y serán violentos, aunque haya quien utilice estos argumentos para intentar prohibirlos. Si a un chaval le daba por defenestrar a su compañero de pupitre lo más fácil siempre fue echarle la culpa al Coyote y al Correcaminos por andar todo el día utilizando explosivos, cepos y guillotinas ACME en sus aventuras. Desde que Chester J. Lampwick dirigiera el primer corto de animación de Rasca y Pica allá por el 1919 la violencia ha sido un tema recurrente en la animación y gracias a ello, gracias a ver a los Caballeros del Zodiaco escupiendo sangre en sus combates o a Kenny asesinado de mil y una maneras en South Park, hemos conseguido llegar a ser personas de provecho.
Casi siempre ha sido la violencia la generadora de críticas a la industria de la animación y en cambio el sexo, que también ha sido toda la vida un tema espinoso para los Ned Flanders mediáticos, ha aparecido con mucha menos frecuencia en las denuncias de los enemigos de los dibujos animados. ¿La razón? Que quitando el anime, que es algo moderno y japonés, la producción de dibujos animados erótico-festivos no ha sido ni de lejos tan numerosa como la de mamporros y hostiones.
Pero los dibujos porno existen y no son un invento reciente. Antes incluso de que Walt Disney fundara su imperio, hacia el año 1924, unos artistas anónimos dieron vida a uno de los personajes más salidos y cachondos de la historia de la animación: Eveready Harton, un caballero superdotado (en lo que a miembro viril se refiere), con bigote y camiseta de tirantes, que protagonizaba el corto ?El tesoro enterrado:
A pesar de tener más de 80 años el corto es más delirante, atrevido y desenfadado que muchas de las cosas que se hacen hoy en día. Y todo eso con los limitados medios que por aquellos años tenían los animadores. Hay escenas geniales: falos, pezones y vulvas que cobran vida; mujeres que se sacan todo tipo de objetos disparatados de la vagina; números cómicos de sexo homosexual y con animales; peleas usando las hiperdesarrolladas pollas como espadas;? y todo eso en los poco más de seis minutos que dura la cinta.
¿Y quién fue el genio responsable de esta maravilla? Poco se sabe con seguridad de la historia del corto de Eveready Harton, ya que su contenido sexual lo convirtió en una película clandestina. Se cuenta que tuvo que ser positivada en laboratorios cubanos, ya que en los USA nadie se atrevía a hacerlo, también se cuenta que fue hecho como homenaje al animador
Winsor McCay para una fiesta-proyección privada que iban a hacer en su honor, y que las carcajadas del público se escucharon en todo el hotel en el que se estrenó el corto.
Qué lástima que la mentalidad puritana de la época no permitiera que se crearan más dibujos de este tipo. Si en su día se hubiera visto al señor Harton como algo normal no se habrían visto aberraciones como
Bugs Bunny travestido intentando seducir a
Elmer, lo habría hecho directamente una joven pechugona. Y tal vez así varias generaciones de americanos, influídos por el sexo animado en lugar de por los dibujos violentos, se habrían dedicado a cosas más placenteras en lugar de a invadir países.