¿Pero cómo me pueden gustar tanto?
Hay una cosa que es totalmente cierta, un culo bien puesto puede hipnotizar a cualquier hombre.
Por fin, por fin, por fin me pongo a hablar de los culos, que después de hablar de los coños, las tetas, y las bocas, parecía que nunca iba a hablar de esa parte tan rotunda y sabrosa de la mujer.
Hay una cosa que es totalmente cierta, un culo bien puesto puede ejercer tal hipnotismo en un hombre, que es capaz hasta de manejarlo por completo.
De hecho, no es nada difícil manejar a un hombre, su cerebro entra perfectamente en un prepucio, asi chiquitito, así que, un culo, con toda su majestuosidad, es capaz de hipnotizar por completo y de provocar todo tipo de aturdimiento al macho ibérico.

Yo recuerdo, a veces, cómo me he quedado totalmente prendido de un culo que de repente ves por la calle, que te das cuenta que es perfecto. Redondito, mullidito, con esas formas, y encima en movimiento.
¡Ay! ¡Si se mueve, entonces estás perdido! es como el péndulo del hipnotizador Focault, que le sigues como un tonto sin saber por qué... Es como si se activase la palabra mágica "madagascar" y tu hicieras todo lo que ese culo quisiera que hicieses.
He llegado a seguir a esas portadoras de ese don divino (la mayoría no lo saben), incluso he conocido a la persona portadora.

A veces, con algunas novias, he tenido la oportunidad de decirles: pero ¿has visto que culo más acojonante tienes? Y ellas mirarse en el espejo y decir: no me había dado cuenta.
¡Coño! ¿Cómo no te das cuenta, hija? ¡Si eso es algo variable a los tiempos y al cuidado que le des! El buen Dios te ha dado eso, cuídalo!
Una persona puede tener un culo impresionante sólo en un intervalo de tiempo, despues se echa a perder. La juventud (divino tesoro) da a sus criaturas unas posaderas que, durante su adolescencia tirando hasta los 25, son una obra de arte.

Después, si ello se cuida, puede seguir siendo una obra pictórica, pero muchas fenecen en el intento.
¿Y qué decir de los culos en la playa? Porque una cosa es verlo en la calle, tapado y que enseguida se va, pero, en la playa, con todo el tiempo del mundo para observar? ¿Y encima, que van casi todas con ese invento comodísimo que es el tanga?
¡Ah la tanga! cuando van por la calle con esos pantalones que llevan las jacas, superceñidos, que se nota-perfectamente-que-llevan-tanga?

Cómo nos ponemos de burros, ¿eh?
A mí particularmente lo que más me pone es la típica braguita de colegiala blanca, con una faldita de cuadros, que deja ver el culo pero no del todo.
Esto a mí me entrempa sobremanera y no hay martillo que me baje el cimborrio.
Una de las cosas de las que no quiero ni hablar cuando hablo de los culos es de lo que sale de él. No me quiero imaginar a una jaca sentada en la taza, crujiendo cacas y echando una peste del quince, porque es el desentrempe automático.

Había una putarraca asquerosa que me decía:
¿Quieres desenamorarte de una tía? pues imagínatela cagando.
Desde entonces, de imaginarmelo, ya me he acostumbrado a pensarlo, y tía que veo, tía que me la imagino cagando, así voy prevenido y si me tiene que dejar de gustar, que sea de otras cosas, no de las cacotas que supuestamente echa.
Las putas tienen un truco para que te corras cuanto antes, y es que, al de cinco minutos de empujar, se ponen a cuatro patitas, te muestran su culito en pompa y, incauto tú, al introducir el cerebro por su chochin, te aprieta bien con sus musculos fibrilares sexuales del coño interno y te ordeña como a una vaca.

Caes como un campeón, porque tienes varias fuentes de estímulo, el culazo inmenso delante tuyo moviéndose, el chirrín haciendo musculación con tu pepino, los hedores que suben del chochamen y la excitación, y las tetas que bailan al compas que marcas tú, ese trinomio hace que te vayas pa Cuenca enseguida, porque no somos de gomaespuma ni de caucho y nos venimos abajo en un par de sacudidas musculares.
El culo y su filosofía, el culo y el populacho. El culo habla por el ano. El culo, protagonista del acervo popular "vete a tomar por culo". Es decir, ¿que te vayas a horadar culos, a dar placer por ahi, o a darte placer?
El culo, obsesión de las mujeres, a ellas les gusta delgado y a nosotros gordo, ellas nunca se ven delgadas, con un buen culo, a nosotros nos gusta cualquier culo (menos el de nuestros amigos).
Culos somos y en culos nos convertiremos, es decir, en mierda.
