Seguro que el lector está pensando que le voy a hablar de la bomba atómica o de la fabricación de la V-2.

Pues no, estoy convencido que el secreto que los hombres hemos guardado mejor y por más largo tiempo a través de todas las sociedades, es... ¡LA EXISTENCIA DE LA PRÓSTATA!

Los varones tenemos una glándula de la que las mujeres carecen. Es la próstata, tiene el tamaño de una castaña grande y a medida que envejecemos puede llegar a ser como una patata pequeña.

Está situada debajo de la vejiga urinaria y delante del recto. Su función es actuar como válvula, impidiendo que el semen se mezcle con la orina.

Si se practica una exploración manual del recto se encuentra la próstata en la pared delantera y a una profundidad de 6 ó 7 centímetros.

Tiene forma de una almendra gruesa. Pero lo importante para el tema que estoy tratando es que la próstata está inervada por muchas terminaciones nerviosas que la convierten en una zona erógena de primera importancia.

 

La próstata

 

Cuando un varón se coloca en la postura en que los musulmanes rezan y otro hombre le practica el "griego" (le dar por culo, en lenguaje claro y castellano) el paciente experimenta un intenso placer ocasionado por los golpes que el glande da contra la próstata.

Es normal que el sujeto pasivo llegue a perder líquido espermático durante el coito. La existencia de la próstata hace que los varones tengamos más sensible el ano y la zona intestinal próxima, que las mujeres.

Es posible que esta sea una de las razones por las que los mamíferos machos defecamos de forma más frecuente que las hembras.

Es posible que si el lector es un hombre de edad madura, esté pensando que a él le ha practicado un proctólogo una exploración rectal y el tacto de la próstata no le proporcionó ningún placer, al contrario, experimentó una sensación de angustia.

 

La próstata

 

Esto es debido a que como Freud descubrió, toda zona erógena (capaz de proporcionar placer) se convierte en una zona histérica (que proporciona dolor) cuando el sujeto reprime sus sensaciones placenteras o cuando se tiene miedo.

Las mujeres aunque no tienen próstata, tienen la misma glándula en forma atrofiada y no funcional. Pero en ellas está situada en la parte delantera de la vagina y a una profundidad de 4 ó 5 centímetros.

Esta glándula atrofiada femenina es conocida como "Punto G" y los hombres han aprendido desde tiempo inmemorial a estimularla colocándose delante de la mujer, introduciendo los dedos índice y medio en la vulva y doblándolos hacia adelante.

¿Que para qué les cuento este "rollo" fisiológico? Pues porque los hombres siempre hemos ocultado a las mujeres que nos gusta ser penetrados y masajeados analmente, ya que socialmente la homosexualidad ha sido mal vista socialmente.

 

La próstata

 

El miedo a ser considerado "poco machos" ha impedido que le revelemos este secreto a nuestra pareja. Pero este secreto ha sido causa de un fatal error. La mayoría de los hombres piensan que a las mujeres el "griego" o coito anal le resulta tan placentero como les resultaría a ellos si se atreviesen a experimentarlo.

Muchas mujeres han sido sometidas a una experiencia brutal y para ellas desprovista de sentido, no porque los hombres que lo intentan quieran humillarlas o hacerles daño -así lo viven las víctimas-, sino porque la estimulación de ano y del recto tiene un carácter erógeno para los varones que las mujeres no comparten.