Ha ido al médico para que la diagnostique y le ha dicho que está así de tantas juergas que se corre.
Hay enfermedades rarísimas en este mundo, algunas que ni siquiera el propio Doctor Jaus sería capaz de diagnosticar. Afortunadamente esta pelirroja, que se sentía cada siete días misteriosamente fatigada y destrozada, tuvo la suerte de encontrar un médico lo suficientemente bueno como para dar con su extraño mal. Tras concienzudos y profundos análisis, el doctor llegó a la conclusión de que la joven sufría el "Síndrome del lunes", un conjunto de síntomas que aparecían después de haber pasado todo un fin de semana loco abusando del alcohol, el sexo con hombres y mujeres y alguna que otra droga.
La chica, preocupada al saberse enferma, le preguntó al médico qué tenía que hacer para curarse, y el doctor le respondió que el mejor tratamiento era quedarse todos los viernes y sábados por la noche en casa leyendo novelas y yéndose temprano a la cama. Cuando vio la pelirroja que el remedio iba a resultarle mucho peor que la enfermedad mandó a la mierda al médico y decidió seguir sufriendo cada lunes en el futuro. No sabemos si llegará a vivir muchos años estando enferma, pero al menos tenemos garantizados muchos fines de semana de la pelirroja golfeando como golfea en las fotos:
Pero ella no es la única, hay más chicas fiesteras que sufren el "Síndrome del lunes".
Joer, que vulgaridad, pero todos nos la follaríamos. En fin, así es la vida de las tías en la noche: difícil, ufff, dificilisima. Aunque sean tontas del culo ligan lo que quieren y te chulean.
Qué tiquismiquis andáis algunos siempre con las tias corrientes que nos deleitan con sus afotos. Yo digo que a ésta no la ponía yo no ya un piso, ni siquiera una tienda de campaña, pero apretarle bien el ciruelo en tol mondongo sí que se lo apretaba una noche. De estas en todas las ciudades de la costa hay a montones ahora en veranito y cuando te endiñas quince cubatas te crees que tienes delante a Paris Hilton o a su puta madre, así que son las mejores para terminar una noche de fiestuqui. Están tan borrachas que, aunque el alcohol no te permita correrte antes de una hora y media, ellas siguen dándole al manubrio o al morro hasta que lo pone uno todo perdido. Y ya le puedes meter el anular en el ojete que a ellas les suda el coño.
Total, que una de estas quisiera yo pa mi una noche si me la encuentro en Puerto Marina: con billete de vuelta pagado a Irlanda, o a donde sea, y si te he visto, ni me acuerdo.
Da pena por la chica porque es una vida desenfrenada sin control, no se sabe como ira a acabar pero por otro lado que ganas de aplicarle la cerderia fina de punto y macrame que nos enseña cada dia el tito torbe, que contradiccion, no se, da pena de verdad porque dificilmente se regenerara, cuando se pierde el control se recupera con mucho esfuerzo algo muy dificil para cualquiera, pero que quiero tirarmela ya!