Aún faltan unos meses para el 25 de diciembre, pero esta rubia hipersalida os quiere enseñar ya sus regalos.
Qué curiosa es la naturaleza humana. Cuando es invierno y nos morimos de frío estamos deseando que llegue el verano para quitarnos la bufanda y poder estar a gusto, y cuando por fin llegan los calores veraniegos por lo que suspiramos es porque empiece de una vez el invierno para dejar de sudar como gorrinos. Nunca estamos contentos con lo que tenemos.
Sin embargo hay excepciones que confirman la regla. Aunque estemos en pleno invierno, en medio de unas Navidades con temperaturas bajo cero en la calle, esta rubia nunca pasa frío. Es lo bueno de este tipo de cachondas, que tienen el termostato bien regulado y siempre van calientes.