La vida en un internado
Convivi con lo puto peor de la sociedad, aprendi a robar y un dia me planté en la casa de mi abuela sin avisar.
Por Torrente
http://blogs.putalocura.com/torbe/
En el año que pase en el internado Izarra me pasaron un monton de cosas, digamos que fue una aventura cada dia. Yo era un niño pegado a las faldas de mama que de repente estaba solo con otros niños que, como la vida misma, estaba infectado de pequeños hijos de puta y gente encantadora. La vida empezaba a ponerse complicada ya a los 11 años.

Un dia, al ir a mi habitacion, me encontre a un chaval de 14 años masturbandose encima de mi cama. No entendia nada, no sabia lo que estaba pasando realmente, pero me hacian gracia esos pequeños espasmos que el joven producia al moverse, por otro lado parecia que iba a romperse la polla del profuso movimiento continuado. Un compi me dijo que eso era "hacerse pajas", yo no veia por ahí a nadie rompiendo ninguna paja de ningun granero, seguia sin entender nada. Ese fue mi primer contacto con el mundo de las pajas.

Los que nos quedabamos los sabados en regimen de internado eramos pocos, el resto se iban el fin de semana a sus casas, a mi me tenian alli recluido y me ponia triste no poder ver a mi madre, que era lo que mas queria, junto a mi abuela paterna. Los del internado nos ponian los sabados una pelicula en una sala de cine que tenian cojonuda. Recuerdo dos titulos en especial, Tarantula, que me dio mucho miedito, y Muslo y Pechuga, de Louis de Funnes. Estas pelis las solian repetir cada sabado y ya nos las sabiamos de memoria.
Los domingos nos ibamos de excursion a Vitoria, eramos un grupito de maximo 10 chavales, y nos ibamos con un profe, que solia ser Don Julio Alegria, un tio al que por suerte le caia bien y nos trataba de maravilla. En Vitoria nos ibamos al cine a ver las pelis de Bruce Lee, como nos gustaban esas pelis! Muchas veces en el cine nos poniamos a luchar como el, que risas.

Antes de la peli, nos dejaban solos por la ciudad, nos daban una bolsa con un bocadillo y una manzana y a nuestra puta bola! Jaja estabamos horas deambulando por la ciudad sin ningun profe ni nada, niños de 11 años dando vueltas por ahí, que bizarros eran los años 80 jaja.
Recuerdo que yo me solia ir con un amigo o dos, y nos metiamos a supermercados a robar comida y dulces. Se ve que se hizo popular el mangar en el super y veias a todos los niños de Izarra metiendose cosas en la ropa. Eso duro varios findes de semana, porque el supermercado tomo cartas en el asunto y puso guardias jurado, una vez nos pillaron y casi se arma la de Dios. Suerte que me aleccionaron antes los propios chavales del internado y me dijeron que si me pillasen no diera ningun dato de mi. Nos soltaron pero no volvimos mas. Yo solia pillar cosas para mi, pero me daban mucha pena los pobres, asi que entraba al super, robaba galletas y se las daba a los pobres. Mi abuela siempre me decia que habia que dar algo a los pobres siempre, y yo hacia de Robin Hood.
Un dia el pobre me dijo que de donde sacaba la comida que le daba, y le dije que del super. Se vio que el pobre no queria problemas y me dijo que no le robara mas comida, porque el marron en el que le podia meter si se enterasen los de dentro podria ser considerable. Yo no entendia nada, un pobre que rechaza lo que le doy? pero que mundo es este?
Un dia nos llevaron de excursion a Plencia, en Vizcaya. Una bonita playa a la que yo solia ir con mi abuela. Lo curioso es que sabia ir de Plencia a la casa de mi abuela en tren, conocia las paradas, asi que decidi darle una sorpresa a mi querida abuela, que siempre tenia sobaos y galletas en el armario.

Con un amiguito de 11 años tambien, cogimos el tren de la margen derecha y tras casi una hora de viaje, nos plantamos en la puerta de la casa de mi abuela. No veas que susto se pego la pobre!

- Abuela, abre, que vengo a darte una sorpresa
- Pero que haces aquí Nacho? Que haces que no estas en el colegio?
Si, la sorpresa fue mayuscula, mi madre se entero y monto un pollo del copon al colegio, que como dejaban a los niños solos, que como es que mi niño ha venido desde tan lejos solo en el tren a casa de mi abuela, en fin, que bronca.
La putada fue que desde entonces nos encajaron un profe y tuvimos que ir juntos siempre cuando nos ibamos de excursion, con lo divertido que era estar a nuestra bola jaja
Por suerte nunca se enteraron que fue mi madre la que provocó eso, sino me hubiesen machacado vivo.