Que limpio esta todo, que caro y que silencioso es esto. Me comi una fondue!!
Hola hamijos de la paja eterna
Soy un hombre inquieto y no paro de viajar, no, no es porque sea agosto, sino porque aun soy joven para el amor y mi mision en esta tierra dada por el buen Dios es perseguir chochos de todos los países, catarlos y contarlo a todos vosotros, hijos mios.. Esta vez le ha tocado el turno a Zurich, una ciudad que me trae un solo recuerdo: aquella novia que tuve que era de Zurich y que, por amor, se escapo de casa y volo desde Zurich a Mallorca solo para verme. Ella tenia 15 años y yo 19. Eso es amor, señores y ñoras. Su madre me telefoneó y me dijo si estaba su hija allí conmigo y tuve que decirle que si para que se tranquilizara.
Ah, el amor adolescente, que nos queda de aquello? Envejecemos a marchas forzadas y casi no tenemos tiempo para enamorarnos a la antigua usanza.
Mira el Tito Torbe, hace años enamorame hasta las cejas y ahora metido en harina de otro costal, buscando putillas en las frias noches de Suiza.
Suiza, 7 millones de habitantes, siempre ha sido neutral en todas las guerras y siempre ha sacado tajada de todo, por eso que todos aqui estan forraos. Digamos para que nos entendamos que ha sido el banco de Europa de toda la vida y por eso sus casas y calles siempre han estado allí, no se ha destruido nada porque nunca han sufrido ningún bombardeo. Eso hace que el caracter del suizo sea tambien peculiar.
Los suizos tienen fama de aburridos, serios, callados y un poco bordes. No llevo mucho tiempo aquí y lo poco que he visto ha sido de todo un poco, gente muy simpatica y gente apática por completo. Veremos que nos deparara estos dias con la suizada.
Nada mas llegar a Zurich, nos topamos con una presentación de la marca Cartier. Un flipe, había una larguísima alfombra roja, y botones de hotel de los de antes (o como los de los anuncios de campari) sujetando una vela como si fueran monigotillos. Todo rodeado de mucho segurata con pinganillos, yo me quería colar pero aquello era imposible. Aunque me hubiese colado, no hubiese funcionado, iba en camiseta warra y todo el mundo iba vestido como en la boda del Principe.
En Zurich suelen estar los mejores bancos y las mejores tiendas. Cartier, Gucci, Prada? en fin, todas las tiendas mas caras que te puedas imaginar, ahí están, ah, y todas siempre vacias, que me fijé. A mi me da que esas tiendas no están para que la gente compre, sino para hacer publicidad.
La primer anoche mi pito me pedia conocer mas íntimamente a las suizas. Continuamente veía pasar rubias bastante mazizas (donde hay pasta, hay tias buenas) que yo las bautice como las ?gastosas, porque ellas eran las que se gastaban la pasta de los maridos suizos, en cartieres, pradas y demás caprichitos. Nunca vi tantos Ferraris, Lamborginis, jaguars, rolls royces, mercerdes, (bueno, si, en Moscu) en fin, allí no ves coches de esos normalitos, tampoco ves pobres, no vi ni uno por ningún lado.
Inmigrantes? Que significa esa palabra? En España tenemos marroquíes, rumanos, peruanos? allí la comunidad mas grande inmigrante son? los alemanes! Que se van a vivir allí porque se vive mejor. Donde estaban los negros, sudamericanos, chinos? no vi nada alli de esas etnias.
Un español que vive en Zurich, amiguete que ha colaborado alguna vez en esta web (si es que tengo corresponsales en todo el globo) me dice que es difícil ligar por aquí, que las tias no miran a los ojos cuando caminan. Que son un poco soseras también. Por ahora no he conocido a ninguna suiza mas de 4 minutos, cuando lo haga ya os dire.
A quien conoci ayer fueron a unas señoras putas, porque ya la primera noche quise salir por ahí a buscar cerdas mil, y lo que me paso? bueno, mejor os lo cuento mañana?
En Suiza pocas cosas puedes hacer, una es comer Fondue, el plato mas aborto jamas creado, queso fundido pa que mojes pan. yasta. Hartate de queso y de pan, no hay mas misterio.... tocate los cojones, si que son listos estos suizos, que te clavan la de dios por pan con queso.
Despues de comer Fondue notas como una pelota en el estomago, es bastante pesadito, pero yo como buen vasco que soy aguanto lo que me echen, tengo bien entrenado mi estomago, que es de acero de los altos hornos.
Mañana os sigo contando mis aventurillas por la Suiza de Heidi y las vacas moradas de Milka.