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Publicidad sexual

Sexo metido en la publicidad

Los publicistas nos conocen mejor incluso que nuestras madres o nuestros psicoanalistas


Los publicistas nos conocen mejor incluso que nuestras madres o nuestros psicoanalistas. Saben cómo hacer que todos los niños del país pidan a sus padres unos pokemons o un patinete en navidades, consiguen que obesos, calvos y seres de arrugada piel se fundan el sueldo en las teletiendas. Y lo más increíble: que más de un millón de personas compren un subproducto musical como el disco de Operación Triunfo. Estos grandes maestros de la manipulación hacen también que ciertas frases se instalen en nuestro lenguaje cotidiano ("Éste es mi primo, el de Zumosol"), e incluso se editan multitud de discos con la "música de los anuncios". Pero como he dicho, los publicistas saben utilizar nuestros más intensos deseos para vendernos todo aquello que se propongan, y ¿qué mejor reclamo que el sexo a la hora de meternos ciertos productos por los ojos?

Empezamos por un anuncio sencillo, de esos que encontramos a patadas en prensa, televisión y en carteles por las calles de nuestra ciudad. No llega, por supuesto, a ser pornografía, pero para vender cualquier producto nos meten la foto de una joven neumática. Es de agradecer, no hay duda. Cuántos pajeros en momentos de escasez de pornografía e imaginación han salvado sus quehaceres gracias a estos anuncios... De todas formas lo que está claro es que el único objetivo que tienen estas mozas es que las señoras se compren las sandalias del anuncio (tal vez creyendo que así perderán de golpe los kilos que les sobran), y que sus maridos las acompañen a ir de compras y se olviden del uso que hace la esposa de la tarjeta de crédito mientran contemplan embelesados las grandes fotos de los escaparates.

Esto ya son palabras mayores, textos explícitos como los de los discos de rap. Un anuncio de g? (o de algún otro licor de alta graduación que no puedo distinguir) en el que aparece una mujer completamente borracha bailando con un tío que la mira riéndose y con cara de estar diciendo "te vas a enterar, Marimar". Y por si quedaban dudas sobre el significado del anuncio un texto lo acompaña con estas palabras: "Cuando te bebes la vida a sorbos es más fácil tragar". Pues lo que pensábamos, que si emborrachamos a la Marimar acabará tragando todo lo que le demos. Y los publicistas no temen que los colectivos feministas al hacer estos anuncios. Si llegan amenazantes hordas de feministas se empiezan a descorchar botellas de Southern Comfort y "take it easy", que acabarán todas como Marimar. Esa es la magia de la publicidad.

Otro anuncio que no deja de ser magia publicitaria. Pretenden vendernos la moto a nosotros, hombres inocentes e ilusos que creemos todo lo que nos dicen. Vemos en el anuncio a un proporcionado modelo que gracias a sus zapatos italianos tiene loquita a su compañera de cama que le quita la camisa con impaciencia y ganas de guerra. Pero seamos realistas. ¿Cúantas mujeres estarían dispuestas a dejar a su pareja meterse en la cama sin quitarse los zapatos por muy italianos que sean? ¿Estará el truco en que el tío del anuncio se parece a Brad Pitt bastante más que la mayoría de los mortales?

Lo de este anuncio también clama al cielo. Una marca de tabaco en su afán por aumentar los casos de cáncer de pulmón recurre también al señuelo publicitario de la lozana joven de mirada lasciva. La chica además aparece subida en la moto del típico chuloputas de Miami. Pero ahí llega nuestro héroe fumándose un Kool ¡¡¡MENTOLADO!!! y consigue que la moza se fije en él. Será por el pestazo a caramelo de menta que suelta el cigarro, porque ya me diréis si conocéis algo menos viril que fumar tabaco mentolado. Apuesto a que cualquier mujer con dos dedos de frente se queda con el vaquero de Marlboro antes que con la nena del menthol.

Ya lo hemos dicho, gracias al sexo uno puede vender cualquier cosa. Y como muestra un botón: Si ya no sabemos qué hacer para vender discos después de tanta Chenoa y tanto Bustamante, pues se cogen las bandas sonoras de películas porno famosas, se hace un recopilatorio y uno se queda tan satisfecho. Si con los discos de Operación Triunfo la industria del disco ha conseguido que miles de quinceañeras se dejen los duros en el doble cedé del programa, tal vez con este nuevo producto discográfico se consiga que los onanistas del mundo inviertan también en música. La verdad es que la música de una película porno suele interesar al pajero medio casi lo mismo que los títulos de crédito, pero siempre habrá alguien que pique creyendo que se está comprando un cederrón cochino en la sección de discos del Eroski.

Pero con el tema del sexo no sólo se pretende que el hombre avive su espíritu consumista. También las mujeres son el objetivo de este tipo de publicidad, y si no mirad a Ellen, que antes de usar este desodorante olía tanto a choto que todas las noches tenía que volver sola a casa. En cambio ahora, desde que cuida su higiene con el desodorante estrella su cama es más visitada que la torre Eiffel. Solteronas del mundo, ya sabéis. Sólo tres letras: MUM.

Y como igual que en el resto de los animales, la seducción y el cortejo es algo que el ser humano lleva muy dentro, las agencias de publicidad siempre nos han intentado vender sus productos como un aliciente a la hora de conquistar al ser amado y como un sustituto a los filtros de amor que brujas y hechiceras preparaban a nuestros antepasados antes de inventarse la cosa esta de los anuncios y el consumismo compulsivo. Este anuncio de bañadores lo deja muy claro. El hombre ha de decidir con cuál de las féminas pasar sus vacaciones de verano en función del bañador que lleva. Aunque a juzgar por la cara del tío parece que más bien está pensando en el día en que inventarán el bikini o, puestos a pedir, el topless.

Otra vez aparece el alcohol en este anuncio como responsable de que nos deshinibamos y nos entreguemos por completo a los placeres carnales. La pareja de la foto, más ginebreados de lo que deberían, empieza a notar los calores en su cuerpo y la moza empieza a acariciar al mozo por encima de la bota (por cierto, viendo las botas se deduce que están hechos el uno para el otro), con una notable sonrisa producida por la ebriedad y las cochinadas en las que está pensando en ese momento. Viendo los efectos deshinibidores que en la joven pareja produce esta milagrosa marca de ginebra no habrá soltero (e incluso casado o viudo) que se resista a tener al menos tres botellas de la preciada bebida en su mueblebar.

Y si hay un clásico entre los clásicos en lo que a anuncios de alcohol sexys se refiere esos son los anuncios de Martini. En los ochenta fue aquella moza que iba con sus patines y su bandeja llena de botellas de Martini dispuesta a servirnos el aperitivo. En los noventa fue el ya mítico chico Martini que con su traje oscuro y sus gafas de sol embelesaba a las mujeres de medio mundo llevándolas por el camino del alcoholismo. Pero la casa Martini ha utilizado desde hace mucho el truco del sexo para monopolizar el mercado de los aperitivos. Y como ejemplo aquí tenéis a esta elegante rubia, de estilo clásico y acompañada por una frase que la define como "la italiana que nunca olvidarás".

 

meneamedel.icio.usdiggtechnoratiyahooComentarios (0) | Sexo  > Mundo sexo  |  01/01/2002
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