
Pero el fornicio entre personas del mismo sexo también está presente en las páginas de las revistas más decentes. En este ejemplo que os mostramos ahora, y para anunciar un triste champú, aparecen tres lésbicas gracias dando mustras del aprecio que se tienen. Las lesbianas del anuncio no corresponden, por supuesto, a la imagen de las lesbianas que se tiene en el mundo del porno. Y es comprensible, ya que el anuncio está dirigido a las mujeres. De todas formas, y para que los hombres más fetichistas también se fijen en el anuncio y sorprendan a sus parejas comprándoles una botella de champú, las jóvenes lesbianas aparecen completamente atadas con cuerdas y tienen una mirada de total sumisión que hará que más de un caballero comience a preocuparse por la higiene capilar de su señora.

Décadas antes de que Pamela Anderson se embutiera en su traje rojo de vigilante Coca Cola nos intentaba meter su producto estrella por los ojos gracias una vez más a los impulsos de seducción presentes en el subconsciente de todo ser humano. Un montón de jóvenes con aspecto de niños pera americanos de los años cincuenta, y prácticamente indistinguibles los unos de los otros, ofrecen a la socorrista una botella de Coca Cola por cabeza. Poniéndonos freudianos podríamos entender que las botellas son objetos fálicos que representan el pene de los mozuelos. Y viendo la sonrisa picarona y semidespectiva de la socorrista y su elevada posición podemos intuír también que la socorrista tiene a una especie de John Travolta de Grease que le espera en casa con una botella de Coca Cola de dos litros.

Nada es mejor que la ropa de la casa anunciante. Al menos eso es lo que afirma este anuncio en el que una atractiva rubia nos sonríe desde un telesilla. Y lo hace completamente desnuda, ocultando sus encantos mamarios con una bufanda, pero por lo demás completamente desnuda. Y claro, cualquier hombre con dos dedos de frente se hace la pregunta ¿Qué puede haber mejor que esa sueca desnuda, la ropa que anuncian quizás tal y como dice el anuncio? Pues si es cierto no hay tiempo que perder. El hombre acompaña a toda velocidad a su compañera de alcoba a los grandes almacenes con la esperanza de salir de allí con algo ligeramente parecido a la sueca del anuncio. No funcionará, está claro, los dos saldrán de los grandes almacenes igual de feos pero al menos la Visa habrá echado humo, y eso es lo que cuenta.

Aquí tenéis el mismo anuncio, pero esta vez corresponde a la campaña publicitaria veraniega de la casa. Otra rubia, esta vez en bicicleta pero igual de sonriente y con las mismas intenciones de vender que la anterior. No hacen falta más comentarios, ya que la idea del anuncio es exactamente la misma.

Aquí podría repetirse también la misma idea, sólo que debido a la edad de la muchacha del anuncio el objetivo del anuncio no sería el marido o novio sino el padre de familia. Y Dios nos libre de acusar a un honrado y trabajador padre de misa y comunión diaria de cometer incesto. Pero bueno... si la niña lleva esas minifaldas es de suponer que sus amigas no tardarán mucho más en hacerlo. Y qué festín voyeurístico el del padre cuando el grupo de zagalillas vayan a casa a merendar, a leer la Super POP y a votar a David Bisbal todas a una con el móvil. La niña irá como un putón, pero es el precio que hay que pagar para que la Jeniffer y la Vanessa enseñen todo lo enseñable. Además, qué diantres, es la moda y el pobre padre no va a quedarse atrás obligándole a la hija a llevar peineta y mantilla.

Hace diez años, cuando Martina Navratilova era la que mandaba en la cosa esa del tennis femenino pocos anunciantes se fijaban en ella, y raro era el que se atreviera a ofrecerle algo más que anunciar alguna marca de productos agrícolas. Sin embargo, gracias a la caída del Muro de Berlín y a la mejora de la raza nos llegó otra tenista de las frías tierras del norte, Anna Kurnikova. y esa sí que nos vende lo que quiera. Que nos ofrece un reloj de tropecientas y picomil pesetas, pues las gastamos como idiotas hipnotizados por su cara de lolita. Pero lo peor no es eso, ahora que ha salido dándose el filete con Enrique Iglesias en el último vídeo del hijo de Julito puede que hasta que consiga que nos compremos los discos del cantautor latino. Dios no lo quiera.

Hace un tiempo nos dieron mucha guerra con estas pastillas azules que respondían al nombre de Viagra, y ya parece que todo el mundo (tal vez con la excepción de los viagradependientes habituales) las ha olvidado. De todas formas, lo que está claro es que si las pastillas servían para levantar algo más que el ánimo, no había porqué esconder la carga sexual del producto y por tanto del anuncio. Y tal vez por eso precisamente, en vez de aparecer una escultural modelo nos enseñan a un americano. Con pinta de artista triunfador, elegante pero informal, maduro pero atractivo. El típico tío que muchas mujeres se llevarían de buena gana a la cama. Pero el pobre tiene un problema y un pene con bastante pereza. Y para desperezarlo los publicistas (listos que son ellos) han preferido ahorrarse una playmate que podría provocar una erección sin ayuda de la mágica píldora azul.

Buena forma esta de incitarnos a beber leche, poniéndonos a la Giselle Bundchen con una facial láctea en la cara y enseñándonos su cuerpo brasileño. Y es que así en normal que aumente el número de paquetes de leche vendidos en las grandes superficies. Si sólo el Leonardo DiCaprio puede darle de beber su leche a esta escultura andante es comprensible que el resto de la población masculina tenga que conformarse con Pulevas y Kaikus.

Otro ejemplo de anuncio en el que el uso del desnudo femenino no viene a cuento para nada (se agradece, eso sí, pero sigue sin venir a cuento). Para vender unas zapatillas Reebok ponen a una tía en bolas que lo único que tiene que ver con las zapatillas es que eso es precisamente lo único que lleva puesto. Para que malpensados como nosotros no piensen que el único objetivo de poner a la tía desnuda en el anuncio es el llamar la atención de los lectores masculinos, los de la casa Reebok han tenido la genial idea de jugar un poco con el "cortar y pegar" del Photoshop y poner por ahí la palabra "cubista", para que con la bendición del señor Picasso se vea el anuncio como algo artístico e instructivo, no como un desnudo que nos incita a comprar zapatillas.

Antes hablábamos de la botella como un símbolo fálico. Y creo que no andábamos tan desencaminados si miramos este anuncio de agua mineral. Una sirena, ese ser mitológico que trae de cabeza a los varones desde los tiempos de Ulises, se nos presenta esta vez con cola de pez como suele ser costumbre y cuerpo de rubia top model que agarra y se introduce la botella en la boca con mirada de lascivia. No hace falta que oigamos los cantos de la sirena. Sólo con ver con qué delicadeza sujeta la botella y cómo la rodean esos labios tan sensuales nos entran ganas de llenar la bañera de agua Evian y esperar a que una sirena como la de la foto se nos cuele por el desag?lt;/p>

Y terminamos con este anuncio en el que lo que se vende es sexo. O mejor dicho, una guía milagrosa para conseguirlo. Si no sabes cómo hacer el amor a una mujer soltera tal vez puedas triunfar gracias a este libro en el que el autor aparece en portada rodeado de lozanas jóvenes al más puro estilo james Bond. Posiblemente sea la forma más estúpida de gastar dinero, pero cuando no se ven otras soluciones al problema de la castidad tal vez lo único que se pueda hacer es recurrir a esta guía de aprendiz de playboy. Y si la estudiamos a conciencia tal vez incluso lleguemos a convertirnos en publicistas.
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