Recién cumplidos los 18 añitos, Silvia Rodríguez me contó tras echarnos unas risas, que ella se conforma con muy poco… ¡sólo pide una buena polla que llevarse a la boca! Estaba cachonda perdida…su ninfomanía y el calor ayudaron a que en poco tiempo se quedara prácticamente desnuda, se metía los dedos en la boca y, una vez húmedos, los deslizaba por su cuerpecito hasta llegar a pajearse. Me tumbé boca arriba en la cama y cuando quise darme cuenta, ya tenía mi polla metida en su boca. Jugó durante un buen rato acariciando mi rabo con el piercing que llevaba en su lengua, se sentó sobre mí y mientras saltaba metiéndosela hasta el fondo, me dijo una frase que tardaré en olvidar ¡Reviéntame el coño! Follamos como locos en distintas posturas hasta que llegó la lefada que cayó sobre sus labios rosaditos!















































